DE SUECIA A ESPAÑA PASANDO POR CABO NORTE
" UN MAGNÍFICO VIAJE "
Crónica de Miguel Ángel.
Después de los entrañables días que pasamos durante el viaje de ida y los que tuvimos en la Concentración Internacional con todo el grupo que fuimos desde España, llegó el día donde Begoña y yo nos despedimos de nuestros amigos para seguir nuestra andadura hacia el ansiado Cabo Norte y donde llegar hasta allí es todo un reto.
El lunes día 3 de Julio a eso de las 12.00 h. empezamos nuestro viaje ( ya solos ) con un objetivo muy claro y unas directrices muy concretas, hacer alrededor de 450 - 500 Km. diarios y parar a hacer noche donde previamente llevaba estudiada la ruta de cada jornada.
Cada ruta que hacíamos diaria, veíamos lógicamente nuevas ciudades, nuevos pueblos, nuevos paisajes que te hacen el viaje mucho más ameno y llevadero ya que los últimos kilómetros de la jornada se hacen cada vez más pesados.
Los 3 primeros días paramos en ciudades relativamente grandes donde hay bastantes hoteles y muchas posibilidades de encontrar sitio para alojarte sin ningún problema. Estuvimos en Gävle y Umeä, ciudades suecas costeras y con gran cantidad de turismo de playa. En la tercera jornada llegamos a Rovaniemi ya en territorio finlandés y ciudad ésta caracterizada por varias razones, una de ellas es la de ser donde está la casa de Papa Noel, donde todo está montado y enfocado para la diversión, sobre todo de los más " peques ", ( bueno, ¡ y no tan " peques " ! ). La verdad es que es precioso todo lo que se puede ver en este lugar, ya que una de las zonas está inmersa en una cueva subterránea bastante profunda donde puedes ver la fábrica de los juguetes, ver y beber agua de un Glaciar, realizar distintos juegos, ver los Renos, y sobre todo distraerte bastante con los Duendes y ayudantes de Papa Noel.
Otra característica, anecdótica, es que al entrar en Finlandia hay que sumar una hora más al reloj, esto en sí no nos dice nada pero teniendo en cuenta que cada vez vamos más hacia el norte y que cada vez tenemos más luz solar, hace que a las 12 de la noche sea totalmente de día con una claridad tal que parecen las 9 de la tarde-noche, cosa que nos sorprendió bastante porque hasta ese día sí que veíamos al menos, aunque muy poco, pero algo de oscuridad nocturna.
Otra de las sorpresas que tiene Rovaniemi es que es justo donde pasa el Círculo Ártico y, la verdad sea dicha, es otro de los orgullos ó experiencias con la que te sorprende este viaje.
Dejamos la ciudad con cierta pena pero teníamos que seguir con nuestro fantástico viaje, el cual, cada corto espacio de tiempo nos sorprendía con algo nuevo, por ejemplo, se van dejando ver los renos con cierta facilidad al lado de la carretera, tanto es así que hubo uno que estuvo corriendo justo delante de la moto a unos 5 metros escasos durante 10 ó 15 segundos hasta que se echó a la cuneta y nos dejó vía libre, ¡ una pasada donde nos quedamos Begoña y yo alucinando en colores !.
Los paisajes, ríos, lagos y bosques son de lo más pintoresco. Conforme vamos hacia arriba el tiempo sigue siendo soleado pero a la vez fresquito, donde en cada descanso que hacemos, no apetece quitarse la ropa de cordura que llevamos puesta.
Este día, pasamos a territorio noruego y paramos a dormir en un pueblo bastante pequeño llamado Karasjok, aquí empezamos a tener ciertos problemas para encontrar alojamiento, entre otras cosas, porque están en temporada alta, es paso obligatorio para ir hacia el norte y te sacan los ojos por pernoctar en cualquier sitio. Nosotros concretamente, pasamos la " noche " en casa de una señora que alquilaba las habitaciones sin desayuno y donde por una de ellas pagamos unos 75 € al cambio, ( bastante caro si comparamos los precios que veníamos pagando en hoteles de 4 estrellas en los días anteriores y a 60 € con el desayuno incluido ).
En la jornada del Viernes pusimos rumbo al destino fijado y al llegar a la población de Lakselv vamos bordeamos el mar dejando a éste siempre a nuestra derecha y donde vamos viendo, entre la bajada de marea y las zonas de vegetación, enormes columnas de renos pasando por las arenas de las playas como si de una peregrinación se tratara y donde parece que estás viendo un documental de la National Geografic. El sol, desde que partimos de Karasjok, ya no lo vemos, solo nos acompaña un día muy lluvioso y con un poquito de frío, pero aún así, el viaje sigue teniendo su encanto y sobre todo sabiendo que quedan muy pocos kilómetros por delante.
Otra impresión de este día, son los túneles tan largos que hay que pasar, especialmente, uno de ellos llega casi a los 10 kilómetros y pasa por debajo del mar.
Los otros túneles son de entre 5 y 8 kilómetros y no dejan de ser igualmente de impresionantes. Ya se va viendo el final del viaje, sobre todo porque las distintas señales de tráfico nos van indicando lo que nos resta para llegar.
Al llegar a la ciudad de Honningsvag nos paramos a coger una habitación en algún hotel de la zona y nos llevamos la sorpresa que estaba todo ocupado, aunque el mismo dueño del hotel muy amablemente nos remitió e incluso desde su móvil llamó a un motel de otro sitio y nos reservó la habitación para que cuando llegásemos no tuviéramos problemas. La verdad que quedamos muy agradecidos por el gesto de este señor ya que estaba cayendo una cantidad de agua impresionante. El motel estaba en el pueblo llamado Skarsväg y es el último pueblo que hay antes de llegar a Cabo Norte.
Una vez llegados al motel, descargar el equipaje de la moto, secarnos un poco y reponer fuerzas con lo que llevábamos de comida, nos quedamos un buen rato esperando a que escampara o al menos bajara la intensidad de la lluvia. A eso de la media tarde, vimos que lo de dejar de llover iba a ser muy difícil, ya que las nubes estaban muy cerradas. Decidimos coger la moto y hacer los 13 kilómetros que nos separaban del ansiado destino. ¡ Dicho y hecho !, nos pusimos los cascos y ¡ en marcha !. El paisaje es alucinante, había renos por todas partes y un montón de lagos, pero nuestra sorpresa fue que cuando nos faltaban 5 kilómetros nos pilló una niebla tan densa que apenas alcanzábamos a ver 3 ó 4 metros por delante de la rueda. Así fuimos hasta que vislumbramos la zona de peaje que hay justo a la entrada y donde hay que pagar para poder acceder.
Pasado este peaje aparcamos la moto donde pudimos y fuimos andando muy despacio ( porque creedme, no se veía casi nada ) hasta que nos topamos de pura casualidad con una bola de hierro en lo alto de un pedestal de hormigón y realmente es cuando nos dimos cuenta que por fin habíamos llegado.
Que os voy a contar, después de los consiguientes besos, abrazos, alegría y demás expresiones de satisfacción viene la tan esperada subida de brazos y con el bello erizado por la emoción, ( y no por el frío ), de un grito al viento de “ POR FIN LO HEMOS CONSEGUIDO “ CABO NORTE, OBJETIVO CUMPLIDO “.
Otra emoción del momento, es que con la tarde tan mala que hacía, estábamos totalmente solos y te hace pensar que al menos durante ese tiempo estás en el lugar más al norte de Europa sin más personas a tu alrededor y donde te sientes el dueño del mundo.
Lo siguiente que hicimos fue sacar el banderín del VOCS y colocarlo en un lugar bien visible y hacernos varias fotos alrededor de la gran bola que representa al Mundo. Después nos fuimos a la recepción que allí hay, en la cual, no falta una tienda de souvenir bastante grande, 2 ó 3 restaurantes, cafetería, una sala de cine y un museo, en resumidas cuentas, aquello está muy bien preparado y acondicionado porque aunque en ese momento estábamos solos, pero en realidad allí hay una cantidad de gente en caravanas, autocaravanas, motos, bicicletas e incluso andando que verdaderamente impresiona.
Con el billete que te dan en el peaje que antes he mencionado, tienes para acceder al lugar durante dos días, con lo que tu puedes salir a visitar otras zonas de por allí y puedes volver a pasar solamente enseñándolo.
Al siguiente día dejó de llover y se quitó la niebla, estaba nublado, pero esto no es impedimento para poder ver todo lo que el día anterior no pudimos ver a causa de la niebla. Que distinto es verlo de una manera a otra, no hay color, aquello está en todo su esplendor, el mar no se ve porque por debajo del acantilado donde estamos es un mar de nubes bajas que parece una esponja gigante, todo se ve con muchísima claridad, te das cuenta de lo bonito que es todo, te das cuenta de donde realmente estás y ves la afluencia tan grande de personas que al igual que nosotros ven su objetivo cumplido. Estuvimos todo el día de allá para acá viendo cosas de un sitio y de otro, pero no conseguimos ver el sol ya que todo el día estuvo nublado.
Al siguiente día, Domingo, hicimos la maleta, preparamos la moto y, ¡¡ como no !!, se presentó con un tremendo aguacero, así que comenzamos la vuelta pasados por agua, porque por estos lugares casi siempre está lloviendo, a la vista está que desde que llegamos y salimos de Cabo Norte y dos jornadas más de viaje, prácticamente nos llovió siempre.
En el regreso más de lo mismo, paisajes bellísimos, lagos, renos, pueblos, ciudades y rutas de aproximadamente 500 kms. con nuestras consiguientes paradas para descansar a la vez que te recreas viendo el entorno. Hicimos noche en pueblos como Storslett e Innhavet y en ciudades como Mosjoen, Trondheim, Oslo y Helsingborg, en esta última cogimos un ferry que nos llevó hasta Dinamarca y entramos a Alemania por Puttgarden desde un segundo ferry que tomamos en Rodby.
Del regreso destacar un par de cosas de las más sobresalientes. Una, Los Fiordos, donde hay unos paisajes, unas formaciones montañosas con mucha cantidad de nieve en sus cumbres y una cantidad de islas pequeñas y no tan pequeñas, que son el asombro de todo el mundo que tenga oportunidad de ver tal belleza.
Cae agua por todas las laderas de la montaña, en algunas laderas llegué a contar en un espacio de 200 metros hasta 15 hileras repletas de agua, vamos, que con lo que cae por 4 de sus laderas, llenamos nosotros todos los embalses españoles. En fin, estás dos ó tres jornadas de viaje sin dejar de ver este bello paisaje y a eso hay que sumarle el paso del Círculo Polar Ártico de la zona de Noruega donde la gran mayoría de las personas que allí paran, dejan una montañita de piedras como homenaje a su paso por este lugar, nosotros no íbamos a ser menos y Begoña hizo lo propio.
La otra cosa a destacar es Oslo, solo estuvimos una tarde y parte de la mañana siguiente, pero vimos que es una gran ciudad y tiene mucho que ver, así que hay que tenerla en cuenta para otro posible viaje, sobre todo cuando la concentración la organicen nuestros amigos noruegos.
En el paso por Alemania y Francia, solo destacar que conforme más al sur estábamos más calor íbamos teniendo y así hasta llegar al “ infierno “, ¡ digo, a Andalucía !, que como aún nos quedaban algunos días de vacaciones fuimos a ver a la familia y eso era asarte vivo.
Solo decir, y con esto acabo, que el regreso lo hicimos en 12 días, que tanto en la concentración como en el viaje a Cabo Norte lo hemos pasado genial y que una vez que estás en casa te haces una pregunta, ¿ Volveríamos a hacer otra vez este viaje ?, no lo sabemos, pero por ahora gana el NO al SÍ.