V.O.C.S. ALICANTE
PINGÜINOS 2008
Con ganas de pasar frío y disfrutar de la aventura, los miembros del VOCS de Alicante, decidimos asistir a la Concentración Invernal más importante de España “PINGÜINOS 2008”.
Salimos el jueves 10 de enero, a las 9:30 horas a.m. desde la gasolinera de Rabasa, con destino a Villar del Buey (Zamora), es decir tenemos por delante unos 735 Kilómetros.
La primera parada se hace en Chinchilla para, como no, almorzar a lo grande y reponer fuerzas, pues el frió empezaba a notarse. Atravesamos Madrid por la M50 repostamos y aunque empezó a chispear, nos salvamos de una fuerte tormenta que en esos momentos caía a unos pocos kilómetros.
Hacemos las paradas de rigor para repostar, y llegamos a Zamora, donde realizamos un pequeño tour, admirando sus murallas, sus iglesias y sus puentes sobre el Duero, sin parar por que todavía nos quedan unos Km. y ya es de noche.

En Bermillo de Sayago nos tomamos unas birras, vino de Toro y chorizos de la tierra, con unas tapas de crestas de gallo o gallina, no sobro ninguna, unos cigarritos y seguimos hasta el pueblo de Luichi: Villar del Buey, pequeño pueblo, tranquilo y que conserva el estilo rural de la zona pues sus casas son todas de piedra.


Por fin llegamos, bajamos los equipajes de las motos y nos acomodamos en nuestras habitaciones, y seguidamente nos fuimos a cenar cochinillo al bar tienda del pueblo, solo hay ese, es muy familiar, y aunque algo cansados siempre hay un hueco para llenar el estomago y disfrutar de las anécdotas del viaje con los amigos. Al regreso, unas copitas, charla, risas y a dormir, “los del gallinero”, Pollito, Mario y Valdés, se llevaron la peor parte pues tuvieron toda la noche, viento y frió para “jartarse”.

El viernes nos levantamos sin prisas y algunas con resaca “Toñi” por la juerga nocturna, nos fuimos turnando para entrar al baño, desayunamos y fuimos a Fermoselle, el pueblo natal de Encarna, más bonito que el de Luis. Como estaba lloviendo nos volvimos a casa para degustar el cordero de la zona y sardinas de Galicia a la brasa, estaban de miedo. Por la tarde fuimos a Miranda de Douro (Portugal), a la entrada de la frontera hay una preciosa vista desde el mirador sobre el Duero (merece la pena parar y hacerse unas fotos), luego dimos una vuelta por los comercios y la catedral y terminamos, como no, en un bar a tomar birras y café con leite. Regresamos a España por otra carretera haciendo un recorrido por Portugal para terminar en Fermoselle, los aguerridos se quedaron en el pueblo de nuestra anfitriona recuperándose del frío tomando caldos y carajillos, nosotros fuimos a casa a preparar la cena, unos callos con garbanzos que estaban de muerte.

Después de la cena espectáculo pirotécnico a cargo de nuestro querido y gamberrillo anfitrión, algunos cohetes salieron en dirección equivocada y tuvimos que correr para evitarlos, no paso nada, solo risas. Ya en casa, al calor del hogar, de nuevo, los cubatas, la charla, las risas y las bromas de “Luichi” con los petardos, podéis preguntar a Ascanio.

Amanece el sábado soleado pero con una pelona del 13, ¡que frío!, quitamos la escarcha de las motos y nos vamos a Pingüinos que está a unos 140 Km. Al llegar a Tordesillas cantidad de motos por todos lados, cada vez más hasta que llegamos a Simancas donde los accesos están bloqueados por caravanas de motos. En la entrada de Pingüinos nos encontramos y charlamos un ratito con los compañeros de Madrid, País vasco, Castilla León y Miguel de Alcira con sus amigos de Valencia. Pasamos por taquilla y entramos a la “concentra” que ambientazo, que cantidad de motos, tiendas, bares y la maquina simuladora de paracaidismo, me quede con ganas de probarla. Después de la visita y las compras vamos a Tordesillas a la otra concentra de “Motauros” con menos gente pero tiene lo suyo, aquí compramos manoplas para protegernos las manos del frió, se las llevaban como churros y después de un agotador día biker emprendimos el regreso a la casa rural.





Llegamos con hambre y estuvimos picoteando, jamón, queso y embutidos ibéricos, para luego cenar cordero lechal, guisado por nuestra querida anfitriona Encarna. Los del gallinero se bajaron los colchones, sabanas y mantas al pasillo de la planta baja, porque no podían soportar el frío del altillo, menos el abuelo Valdés que se quedo solo arriba, ¡no le parte un rayo! Luego dicen la juventud.


El domingo madrugamos, quitamos el hielo de nuestras maquinas, colocamos los bultos sobre las motos y en marcha, de regreso. La primera parada o segunda, no me acuerdo, era Villacastin, hacia un frío del carajo, Luis saco un hornazo, lomo y hogaza de pan y almorzamos todos y así recuperamos fuerzas para continuar la ruta.


Paramos a comer en Villas Viejas, K 111, seguimos el viaje parando para repostar y finalmente en Bonete, después de repostar por última vez, nos despedimos con besos, abrazos y algo de “morriña”.
Lo mejor de este viaje ha sido para mi la convivencia, la amistad y el cariño de todos, a resaltar la hospitalidad de Encarna y Luichi. Hemos echado de menos a los que no han podido venir, espero que en la próxima seamos más numerosos (el Gallinero da para mucho).

Crónica: Fernando, y Ascanio
Fotos: Luis, Javier,Acanio, toñi,Encarna, pollito, Valdés y Fernando.