
Este
año se cumplían los cien años del nacimiento de
Harley Davidson, la archiconocida marca de motos que, desde 1903 han
diseñado y creado fantásticas máquinas que han
conseguido ocupar el trono de LAS REINAS de las carreteras.
Los Vulcan Catalanes estuvimos allí, como no podía ser
de otra forma, unos por su afición a las motos en general, otros
por su devoción por las magnificas maquinas HD, y algunos, como
yo, por esas dos cosas y ademas por un sentimiento mucho mas hondo,
que parte de mi infancia, cuando con 6 años me sentaron en mi
primera Harley Davidson, y el rugido de su motor me pareció la
cosa mas impactante que había escuchado.
A los 17 tuve mi "bautismo motero" a bordo de una Heritage
Softail Classic, que me robo el alma entera, y durante 10 años
pude disfrutar también de alguna que otra Fat Boy y un par de
Sporsters, todo un sueño para cualquier motero que pude rememorar
el sábado, con Mark, Andreu, Carles y Didac, en el recinto del
Palau Sant Jordi, en el que se dieron cita, según los periódicos,
unas 8000 motos, con sus respectivos pilotos y acompañantes,
una locura........
Previa inscripción en una de las carpas, nos dejaron probar algunas
motos, y rodar con ellas por Montjuich.
Mark, Andreu, Carles y yo nos decantamos por las clásicas, pero
Didac prefirió probar una Buell, la "pequeña racing
de Harley" de la cual bajo algo decepcionado, y es que, teniendo
una Vulcan.........una Buell se queda en nada.....
Mas tarde, un show de acrobacias para todos los públicos.
Magnifica exhibición del piloto Craig Jones, que manejaba las
motos haciendo piruetas imposibles, caballitos, invertidos, giros inimaginables
con una sola mano en el manillar, bebiendo agua con la moto en posición
totalmente vertical.......y en marcha, increíble lo que fue capaz
de hacer ante nuestros ojos.
No contento con "bailar" con sus motos en interminables cabriolas,
se le añadió la dificultad de hacerlo con copiloto, al
cual hizo girar al compás de su moto agarrado al carenado mientras
Mister Jones empalmaba caballitos e invertidos dobles, triples, casi
sin llegar a tocar el suelo.
Las cámaras de fotos no daban a basto para inmortalizar ese derroche
de habilidad, y los aplausos y los gritos casi eclipsaban el rugido
de las motos de Craig.
El colofón lo puso Jones cuando arranco una V ROD y, entre el
humo de bengalas repartidas en el suelo, salió quemando rueda
por todo el circuito en un endemoniado caballito que termino con otra
nube de humo, esta vez solo de la rueda que ardía ante nuestros
ojos y que acabo reventando para disfrute del personal, que tardara
mucho tiempo en olvidarlo, eso es seguro.
Después del show, la visita al museo Harley, donde se repartían
desde la primera hasta la ultima, las mejores motos de la firma.
Una muestra también de depósitos deliciosamente aerografiados
llenaba dos enormes vitrinas, de las cuales tomamos buena cuenta para
futuros cambios en alguna que otra de nuestras motos......

El domingo, en la calle Badal nos esperaba la gente de Fuster, de Full
Time, con los que ya rodamos el viernes por Barcelona para tantear el
ambiente, y con los que también la noche del viernes pudimos
degustar una copa de cava en el barco-bar LUZ DE GAS, gracias, Jose
y Ferran, por el detalle.
Desde Badal, salimos hacia Montjuich unas cincuenta motos, al encuentro
del desfile del centenario.
Al llegar al estadio, las previsiones se habían quedado cortas,
creo que ninguno de nosotros había imaginado ver aquel espectáculo.
Era una mezcla magnifica, de motos cromadas y cuero negro, de color
y de alegría, de expectación y de tensión, no cabía
ni un alfiler, y seguían llegando motos desde todas partes para
unirse al desfile.
Cuando empezamos a bajar, enfilando la avenida Maria Cristina, hacia
la Plaza España, había tanta gente en las aceras, en los
puentes, que nos saludaban, aplaudían, gritaban, que parecían
imágenes sacadas de una película.
La entrada en Plaza España fue verdaderamente impactante, pues
el pasillo humano se iba cerrando hasta convertir la ancha avenida en
un solo carril, que después de serpentear hasta Gran Vía,
se volvió a ensanchar, dejando ante nosotros toda la calle para
acelerar y poder disfrutar de un momento irrepetible: rodar sin casco
por la Gran Vía de Barcelona, llenando de motos todos los carriles
hasta llegar a la Monumental, donde giramos Marina abajo, hasta llegar
a las Torres Mapfre.
Desde allí hasta Colon fue otro delirio, tanto para nosotros
como para los miles de personas que se agolpaban para ver pasar el interminable
convoy.
Había motos de todas las formas posibles, aerografía bellísima
o increíbles por lo extrañas, motores demenciales (uno
de chevrolet, por ejemplo) bajo los carenados, banderas de todos los
países, de todos los colores, indumentarias de lo mas variado,
disfraces de indio, de soldado, aquello era un verdadero carnaval, maravilloso
e inolvidable.

En la subida de Colon a Montjuich, las maquinas rugían, unas
detrás de otras, en una carrera hasta la cima de la montaña,
donde una vez llegados al Sant Jordi terminaba la ruta.
Allí ya podían verse, aparcadas en las aceras, en los
laterales, muchas de las motos que habían llegado desde toda
Europa, desde toda España, y sus pilotos, sobre la hierba, se
daban un respiro del calor del paseo, que el sol acompaño también
casi rabioso durante todo el desfile.
Nos fuimos reuniendo los Vulcan, que habíamos quedado desperdigados
durante la marcha,Mark, Kris, Andreu, Antonia, Gabi, Toni, Carles, Mary,
Tony, Maribel, Lluis, Ferran, Leo, Ana, todos un poco cansados pero
encantados de haber podido participar de la fiesta.
Un fin de semana inolvidable, una celebración magnifica, unas
maquinas maravillosas.
Un saludo,
Kris
