Crónica de un viaje a Trujillo

 

CRÓNICA DE UN VIAJE

MADRID - TRUJILLO - GUADALUPE - MADRID

Día 5 de Abril: suena el despertador a las 7:00 h. y en marcha; Como los que me conocéis sabéis que la moto la tengo lejos de casa, me toca coger el coche, pasar por el cajero a por "pan duro", sacar la moto y vuelta a casa, pasando por la churrería, y luego a por la jefa para desayunar; Una vez que hemos recargado un poco las pilas a la moto y carretera.

Salimos de Madrid por la M-40 en dirección Talavera pues hemos quedado con Jesús- Begoña, Luis-Rosa, Joaquín-¿?, Milos y Yayo en la Urbanización Calipo en Los Rosales. Llegada la hora se han descolgado Milos y Yayo, y Joaquín no viene con una interrogación sino con Yolanda, una espindarga rubia muy simpática, por lo que arrancamos 4 motos para llegar a Maqueda donde nos esperaba Ángel-Isabel y desde aquí, sin decirnos ni hola, continuamos hasta El Casar de Talavera donde realizamos la 1ª parada para repostar y tomar el 1er. café. Y como dice la canción: besos y abrazos. Nos volvemos a poner en marcha y subimos a Arenas de San Pedro para ir por La Vera, en Arenas otra parada (merece la pena volver a verlo), y vuelta a la carretera hasta Jaraíz, pasando por unos pueblos a cual más bonitos, con una carretera en perfecto estado y del paisaje no os digo nada, ir a verlo. En Jaraíz de la Vera paramos ya que había que repostar y las posaderas ya nos pedían una paradita, tomamos unas cervezas con una migas de la tierra que estaban para chuparse los dedos, y una vez todos listos y en orden de revista subimos a las motos camino a Plasencia (ciudad que a mi pesar la dejamos a un lado pues no teníamos tiempo para verla) y continuamos a Trujillo atravesando el Parque Natural de Monfragüe que es una maravilla, y hubiera sido más si el piso hubiera estado sólo medio bueno, pero ¡qué le vamos hacer, nada es perfecto!. Una vez que salimos del Parque nos encontramos para nuestra sorpresa, que mientras veíamos volar los buitres nos quitaban 10 Km. de carretera, así que nos tocó hacer un poco de enduro, a mi personalmente me recordó viejos tiempos de montesista. Una vez terminada la excursión campestre salimos a la carretera paralela a la autovía y en el 1er. restaurante paramos a comer pues el tiempo se nos iba. La comida fue amena y estuvo bien. Otra vez en marcha y a Trujillo de un tirón, ojo si vais a entrar en el centro, es un poema.
Ya con las motos aparcadas nos dedicamos al turismo, contaros como es sería muy largo, sólo deciros que esta era la 5ª vez que la veo y siempre me emociona. En Trujillo estuvimos 3 horas y se vio lo que se pudo. Para descansar del paseo nos sentamos en una terracita en la plaza, aunque los más intrépidos subieron a visitar el Castillo. Tomamos unos cafés y Jesús compró dulces típicos de la tierra (higos envueltos en chocolate) y allí sólo quedaron las envolturas, después de esa merienda improvisada decidimos continuar a Guadalupe; Estábamos ya en la 19:30 h. por lo tanto de nuevo en marcha. La carretera ideal y el paisaje también, pasando por Zorita, Logrosan, Cañamero y entramos en Guadalupe .

 

Chicos me estoy durmiendo, así que adiós mañana continuaré.

Bueno otra vez en el teclado y continuamos: habíamos llegado a Guadalupe y antes de subir al pueblo paramos en el hotel pues nos pillaba de paso. Deciros que no es un hotel sino un complejo con piscina, camping, restaurante, y apartamentos que se llama Complejo SILOE, os lo recomiendo y si queréis más información llamarles al Telf. 927 36 71 39. Una vez que dejamos las cosas nos subimos al pueblo a cenar, Joaquín subió un poco mas tarde (es el hombre sin prisa), bueno lo dicho cena con viandas de la tierra y un poco de charla, un paseíto y a dormir. Se me olvidaba el Monasterio que con la iluminación de noche es impresionante.

Amanecimos a las 9:00 h. con un tiempo excepcional, nos preparamos y a desayunar, café y tostadas... no sé por qué pero los desayunos fuera de casa saben a gloria; Terminamos, pagamos (el precio os sorprendería) y en marcha a ver Guadalupe, ir que os gustará. Una vez hecha la visita otra vez a las motos para coger dirección a La Nava de Ricomalillo, subiendo por el Puerto de San Vicente, carretera con buen piso y unos paisajes muy bonitos. En esta zona, rodar despacio para poder parar en los sitios indicados para ver las vistas que nos muestra el paisaje. Llegado a La Nava seguimos dirección Talavera y aquí nos cambia el paisaje y se nos hace más aburrido, lo mejor es apretar la marcha y llegar a Talavera a comer.

Talavera ciudad de la cerámica digna de ver, os diré que aquí en Octubre se hace una concentración de motos custom y se pasa fenomenal, algunos de nosotros venimos todos los años. No olvidarlo y animaros, bueno esto ha sido un inciso para llegar a "El Paso" restaurante tipo Tex-Mex con unas hamburguesas y costillas que quitan el sentido, os lo recomiendo está muy bien de precio y calidad. Terminada la comida sólo nos quedaba ya Madrid así que a las motos y como Ángel se quedaba en Maqueda se decidió parar a despedirle, repostamos, café y otra vez besos y abrazos; En esta parada Joaquín se nos escapó ya que tenía prisa (supusimos que la muchacha tendría que estar en casa poco antes de que den las 10), otra vez rodando y al llegar a Navalcarnero Luis se desvía diciéndonos adiós (con el corazón porque con el alma no puede) y ya sólo quedamos Jesús y yo que nos toca rodar entre coches soportando el tapón hasta la M-45 que con su melodioso claxon Jesús me deja solo y triste porque el viaje está terminado y sigo hasta el garaje a deshacer lo que hice el Sábado por la mañana.

Bueno sólo os diré que el viaje ha merecido la pena.

Gracias a Jesús, Luis, Ángel, Joaquín por ser unos auténticos ruteros, y a vosotras Bego, Rosa, Isabel, Yolanda, gracias por brillar más que las estrellas, y a ti Mercedes después de 30 años en el asiento de atrás sólo se me ocurre decirte: TE QUIERO.

Rafa
Socio #155