Crónica de la IV Reunión Motera VOCS La Mancha en Albacete
Publicado: 19 Abr 2010, 21:44
Lunes 12 de abril, 08:30 horas. Espero impaciente que arranque el ordenador del curre, mientras aprieto compulsivamente el botón del exprés en la máquina del espantoso café liofilizado del pasillo. La escasa agudeza de mis sentidos a esas horas consigue que me percate de que Windows me reclama con la musiquilla de inicio, y me lanzo a abrir la carpeta de favoritos del Explorer.
“A ver…., Agencia Estatal de Meteorología...., predicción…., localidades…., ¡¡¡Joder, un 55 por ciento de probabilidades de lluvia en Albacete durante el finde!!! Bueno, seguro que esto mejora conforme avance la semana.
Martes 13 de abril, mala fecha, pero en cambio parece que la cosa pinta mejor, la probabilidad de lluvia ha bajado al 40%, ya decía yo que había que pensar en positivo.
La confianza en los meteorólogos hizo que el miércoles no mirase la previsión. Y eso mismo fue lo que propició que el jueves se me cayese el alma a los pies, cuando contemplo estupefacto que la probabilidad de precipitaciones en toda la provincia de Albacete había subido al……. ¡¡¡¡60%!!!! Bueno, habrá que ir asumiendo que, o nos mojamos, o nos mojamos.
Suena el móvil, es John Wayne…. “Bueno tío, creo que ya está todo listo, menudo lío con las inscripciones. Que si unos vienen el viernes, que si otros el sábado, que si habrá gente solo para la comida… ahora, eso sí, creo que nos va a hacer falta el chubasquero…”
Pero en La Mancha, cual Quijotes, somos inasequibles al desaliento y no nos dejamos amedrantar por ninguna previsión por desfavorable que ésta sea. “Pablo, tenemos que pensar en positivo, tío, y confiar en que no va a llover. Yo así lo estoy poniendo en el foro con grito de guerra incluido, además, ¡qué coño!, que he dicho que no va a llover, y no va a llover. Bueno, nos vemos mañana por la tarde en el hotel.”
Dicho y hecho. El punto de encuentro, el hotel Los Llanos, está situado en pleno corazón de Albacete, frente al Parque de Abelardo Sánchez y a un paso del centro. Cuando llego con el coche cargado hasta arriba con los obsequios y presentes que hemos podido conseguir, Pablo ya me espera en la puerta para descargar. “Hola vaquero, ¿ha llegado ya mucha gente”, le pregunto. “Pues ya hay unos cuantos. Venga, vamos con las cosas para dentro que hay que preparar las bolsas de regalo”, me responde.
Lorraine y Sergio, nuevo socio de La Mancha, nos echan una mano y nos ponemos como locos a abrir cajas. “¿Qué debe llevar cada bolsa?” Pregunta Lorraine. Hagamos el recuento: la camiseta, un taza de desayuno, una funda para el casco, una botella de vino, una lámina anti goteo para servir el vino, un llavero con una navajita de Albacete, información turística sobe Albacete y su provincia, publicidad sobre intercomunicadores BT y MRA Motorsport, y el programa del evento. Casi ná.
Jimeno nos organiza y comenzamos con la faena. La gente va llegando, pero lo hace con cuentagotas. Nunca mejor dicho porque cuando llegaba un par de motos, las anteriores ya estaban gozando de su merecido descanso en el parking del hotel. A unos les llovió al salir, a otros a medio camino, pero en Albacete seguíamos sin ver el agua.
Así fue transcurriendo la tarde, de manera tan escalonada que nos fue absolutamente imposible realizar la visita que teníamos prevista por el centro de la ciudad de la cuchillería. En su lugar, sugerimos al personal que cruzase la Avenida de España y utilizase ese tiempo en refrigerar el interior del cuerpo con unas cervecitas en una terraza cercana.
Casi había llegado la hora de cenar y aún nos faltaban unos cuantos en el listado del vaquero. Precisamente los nuestros, los de la territorial de La Mancha pero en seguida me di cuenta de que estaban llegando porque me pareció oír los escapes de Pichurry con cierta distancia…
Cuando pienso que ya estamos todos, el vaquero me dice que nos faltan los de Teruel, pero no podemos esperarlos más y nos vamos hacia el lugar de la cena dando un agradable paseo. Sigue sin llover.
“El Tío Conrado” lleva poco tiempo abierto, pero tenemos buenas referencias que se confirman en cuanto nos sentamos a la mesa. Platos para compartir como croquetas caseras (muy originales porque eran cuadradas), revuelto de morcilla o codillo al horno, y entre los que no podían faltar viandas tan típicas en Albacete como el moje manchego y el atascaburras.
Unos cuantos ojos estuvieron pendientes de Antonio, de Andalucía, sin dar crédito a que ingentes cantidades de comida tuvieran cabida en ese cuerpo. Pero sí, era cierto, no se dejó ni las miguicas del pan.
Tras la cena, el cansancio del viaje hizo que algunos, los más cabales, se retirasen a descansar al hotel, y el malvivir hizo que otros, los más golfos, nos fuésemos a disfrutar de buenas copas y mejor música al Heart Break Hotel, porque, además de pagar un precio especial por las consumiciones, el establecimiento, con Antonio a la cabeza, nos había obsequiado con la funda para el casco que contenía la bolsa de regalo.
Esa noche me aseguré de que todo el mundo se retirase a sus aposentos, (cosa poco común en mí y más habitual en el vaquero), pero puestos a desempeñar las labores encomendadas me fui el último a acostar no sin antes dejar en la puerta del hotel a un tipo grande con acento argentino…., un tal Gurinosequé…
Entre el cielo que nos cubría el sábado por la mañana y nosotros se interponían unas amenazantes nubes deseando descargar su ira contra los ruidosos moteros que, a la hora fijada para la ruta, se daban cita en gran número en la puerta del hotel. Pero nuestra confianza en gozar de una buena mañana de motos era mayor que la fiabilidad de las previsiones meteorológicas.
Con la Policía local abriendo y cerrando el grupo, y los amigos del MACA dispuestos a echar una mano en la organización de la ruta, atravesamos Albacete por el mismísimo centro de la ciudad, ante la atónita mirada de muchos viandantes a los que parecía adivinárseles el pensamiento. “¿Dónde irán los zumbaos estos de las motos, que se van a poner como sopas?”. Pero seguía sin llover.
La ruta transcurrió tranquila, en dirección a Alcalá del Júcar, donde nos encontraríamos con Pedro y Julio, que habían sufrido un pinchazo viniendo de Valencia. Una vez recorridos los primeros kilómetros en llano, nos desviamos para que la caravana de motos se hiciese notar por toda la Ribera de Cubas. Las bonitas vistas de paredes verticales del prehistórico cauce a la izquierda y las verdes aguas del Júcar a la derecha, nos condujeron por 67 kilómetros muy agradables a velocidades bajas, porque la estrecha carretera no permite ningún exceso.
La intendencia funcionó a la perfección, y a la llegada a Alcalá del Júcar nos esperaba Chema, del MACA, que nos condujo al aparcamiento y al que le habíamos encargado que bajase la temperatura de unas cuantas cervezas y refrescos para la ocasión. En la panadería del pueblo el vaquero había hecho otro encargo, unas empañadillas tamaño XXL que nos dieron algo de resuello y las fuerzas suficientes para poner rumbo a la parte alta de la localidad.
La playa del río, el puente romano, el castillo y las diversas cuevas, fueron unos anfitriones perfectos para el tiempo de descanso de quienes, sobre todo, tuvieron la valentía de subir las empinadas cuestas que conducen a dichos atractivos turísticos.
Se acercaba la hora de comer y otros 40 kilómetros nos separaban del Hotel Cristina Enea, en la localidad de Valdeganga, así que pusimos las motos en marcha y regresamos a la amplia llanura albaceteña. ¿He dicho que todavía no nos había caído ni una gota de agua?
A nuestra llegada al establecimiento que habría de calmar los apetitos de casi noventa almas, otra sorpresa. Padrino había colocado estratégicamente a la entrada del comedor una amplísima muestra de los artículos de su “a todo puño” conquense, que contagió de “ánimo comercial” a unos cuantos avezados que ofrecían su mercancía al más puro estilo de los antiguos charlatanes. Parches de esta territorial, pins de aquella otra, merchandising variado, e incluso discos de Saltamontes Melancólicos estaban a la venta entre plato y plato.
Después de haber saciado convenientemente las necesidades gastronómicas del sábado tocaba regresar al hotel. Hubo quien, en un alarde de arrojo y bravura, había aterrizado en Albacete por la mañana temprano para compartir ruta y mantel, y debían coger carretera y manta por el mismo itinerario tras finalizar el pantagruélico evento. A esos cabe brindarles un reconocimiento especial por el gran esfuerzo realizado.
El objetivo estaba cumplido, de regreso a la base de operaciones habíamos ido esquivando con astucia las nubes que, mucho más violentas que por la mañana, amenazaban agresivas con mojarnos ennegreciendo el cielo de La Mancha. Pero llegamos a nuestro destino secos como un mileurista a final de mes.
Momento de descanso, de una copa tranquila, de fútbol (el Alba empató y arrancó un punto con el líder) y, en definitiva, de reponer fuerzas porque aún quedaban algunos asaltos del combate.
Se acercaba la hora de cenar y en este caso no había que irse muy lejos. “La Taberna” se encuentra justo debajo del hotel que nos ha acogido, por lo que casi sin darnos cuenta ya estábamos con el tenedor en una mano y la copa de vino en la otra.
Y llegó el momento de los relevos. La Junta Directiva de la Territorial de La Mancha experimenta una renovación y Miguel Ángel (Magober) fue el encargado de comunicarlo a los asistentes, agradeciendo la labor realizada a los que han recorrido con él este camino, y deseando a la directiva entrante encabezada por Rafa (Padrino), todo tipo de venturas y éxitos en la gestión que han de comenzar a acometer. También ese fue el momento de dar la bienvenida oficial y hacer entrega del parche del VOCS a dos nuevos socios de la territorial manchega. Sergio, de Albacete, y Emilio de Valdeolivas, Cuenca. Sed bienvenidos a esta casa de locos.
El final de la cena se hizo coincidir con el sorteo de los innumerables regalos donados por instituciones, organismos públicos, establecimientos comerciales o incluso por parte de algunos socios a título individual. Hubo un momento que pensé que había más regalos que asistentes a la cena ¡¡¡Aquello no se acababa nunca!!! Y además hubo algunas adjudicaciones muy sospechosas como el hecho de que Miguel Ángel (Magober) se llevase el navegador donado por Manolo, de su misma territorial, que Maria Luisa (Carruja) se llevase un casco cuando había venido en coche, o que Bruma y Brumita consiguieran cada uno un vale por 25 euros para gastar en la tienda de Padrino…., no sé, no sé, si no llega a ser porque las manitas inocentes de Paula, Liam Y Luis fueron las encargadas de extraer las papeletas, hubiese pensado que había gato encerrao…
Como toda faena taurina, ésta había que rematarla como Dios manda, así que de nuevo nos encaminamos al Heart Break Hotel para seguir disfrutando de la excelente manera de pinchar de Antonio, de las consumiciones del local, pero sobre todo de una inmejorable compañía, la de todos los asistentes al evento. Por cierto, Pedro (1500 Sark) le sugirió a Antonio Heart Break un sugerente cambio en la música que estábamos escuchando, pero en ese momento la discoteca del local no contaba con ningún tema de Miguel Bosé ni de El Fary.
De repente otra sorpresa. El Sr. y la Sra. Wayne se despiden y me dicen que se van a dormir. Coño, por segunda noche consecutiva sigo en pié a horas en las que debería llevar un rato en brazos de Morfeo. ¿Debo empezar a preocuparme? Porque como le coja el gusto a esto, luego no hay quien me lo quite ni con agua caliente.
Afortunadamente el último grupo de irreductibles ponemos rumbo al hotel, absolutamente convencidos de que ya no queda nadie por las calles de Albacete con el parche del VOCS a la espalda. ¡¡¡Qué ingenuos!!! Dos esquinas antes de alcanzar la cama observamos estupefactos a través de una ventana que los alicantinos se han hecho fuertes en la barra de un bar. Absolutamente derrotado decidí hacer mutis por el foro, dejando abandonados a su suerte a los mencionados alicantinos, a los turolenses y a algún valenciano grandón a los que no hubo que rogarles mucho para que se quedasen allí.
La mañana del domingo siempre es sinónimo de despedidas. Hay que subir los bártulos a la moto, enfundarse en el mono de agua y expresar a todos nuestro deseo de volvernos a ver en el menor plazo de tiempo posible. Aquellos a los que les esperaba un mayor número de kilómetros, así lo hicieron, con un ojo puesto en el cielo porque, a todo esto, seguía sin llover.
El resto, nos dirigimos a cumplir con el compromiso adquirido de visitar el Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete. Así, los integrantes de la territorial de La Mancha, acompañados de valencianos, alicantinos y turolenses (anda, qué casualidad, los héroes de la noche del sábado) y algún sevillano que casi no come, nos encontrábamos frente a la puerta de la Casa de Hortelano, esperando a la guía que nos había de ilustrar sobre el mundo de los cuchillos y navajas, cuando de repente observamos con sorpresa como alguien se bajaba de un vehículo oficial.
“Hola, sois moteros ¿verdad?, bienvenidos a Albacete ¿de donde sois?, no me había enterado de que estabais aquí este fin de semana, llevo prisa porque me está esperando el Secretario de Estado en el coche, pero yo quiero hacerme una foto con vosotros, venga, poneos ahí, frente al museo…”
Así de espontánea se mostró Carmen Oliver, Alcaldesa de Albacete que, acompañada del Subdelegado del Gobierno en la provincia, Manuel González, no dudaron en retratarse con un montón de individuos con chalecos de cuero llenos de parches, pins e insignias. Os confieso que, pese a que hemos intentado cuidar hasta el más mínimo detalle en la organización del evento, no habíamos previsto ningún tipo de recepción oficial, pero visto el desparpajo de la munícipe albaceteña, no ha hecho falta.
Y tras introducirnos un poquito en la cultura de la artesanía albaceteña por excelencia, y haber contemplado piezas realmente espectaculares en el Museo Municipal de la Cuchillería, el evento llegó a su punto y final. Así que cada mochuelo a su olivo, y Pablo y yo a disfrutar del merecido descanso del guerrero con una cañita en el pinar del parque. Bueno la caña se la tomó él porque yo pedí un café ya que ni me había dado tiempo a desayunar.
Observo como Pablo contesta una llamada telefónica que finaliza con un “ya hemos terminado, voy para allá” y a continuación nos dirigimos a mi coche para que lo acerque hasta su casa. En el preciso instante de abrir las puertas noto como una par de traviesas gotas impactan en mis hombros. Miro hacia arriba y algunas compañeras suyas lo hacen en mi frente. Dirijo mis ojos hacia el vaquero que, abriendo los suyos como platos, me dice “joder Juan Luis, por los pelos”. ¿Hay alguien capaz de conseguir lo que hemos conseguido nosotros hasta el punto de dominar los elementos…?
Solo queda agradecer la colaboración de instituciones, organismos y empresas como la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Instituto de Promoción Turística de Castilla-La Mancha, Ayuntamiento de Albacete, Museo Municipal de la Cuchillería, Ayuntamiento de Alcalá del Júcar, Heart Break Hotel, MRA Motorsport y cualquier otro que se me pudiese olvidar, por lo que pido disculpas con antelación.
Y, como no puede ser de otro modo, también es de obligado cumplimiento hacer extensivo ese agradecimiento a todos aquellos que habéis querido compartir con nosotros unas cuantas horas en nuestra casa, poniendo así en valor el trabajo que hemos realizado con mucho esfuerzo pero no con menos ilusión e intención de agradaros.
Si lo hemos conseguido, esperamos que volváis a visitarnos. Si no ha sido así, también esperamos que volváis para poder resarcirnos. Volved de todos modos, aquí estaremos para lo que os haga falta.
Una especial mención para las directivas de nuestra territorial. A la que sale por ser el germen de un magnífico grupo de amigos que se ha hecho mucho más grande de lo que pensaron en un principio ¿verdad?, y por el magnífico trabajo desarrollado en estos años. Ahora os merecéis un descanso. Ya la que entra para transmitirle todo el apoyo y la energía necesaria para llevar a buen puerto la nave de la territorial manchega.
Lunes 19 de abril, 08:30 horas. Vuelvo a esperar impaciente que arranque el ordenador del curre, mientras otra vez aprieto compulsivamente el botón del exprés en la máquina del espantoso café liofilizado del pasillo. Esa vez no es para ver la previsión meteorológica sino las fotos que todos habéis hecho.
No me hace falta saber si caerá agua porque miro a través de la ventana y veo grandes claros con blancas nubes. Sonrío satisfecho pensando ¿ha llovido en Albacete este fin de semana?
¡¡¡¡YUNAMIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERDA!!!!
Juan Luis G. Vidal
Saltamontes
“A ver…., Agencia Estatal de Meteorología...., predicción…., localidades…., ¡¡¡Joder, un 55 por ciento de probabilidades de lluvia en Albacete durante el finde!!! Bueno, seguro que esto mejora conforme avance la semana.
Martes 13 de abril, mala fecha, pero en cambio parece que la cosa pinta mejor, la probabilidad de lluvia ha bajado al 40%, ya decía yo que había que pensar en positivo.
La confianza en los meteorólogos hizo que el miércoles no mirase la previsión. Y eso mismo fue lo que propició que el jueves se me cayese el alma a los pies, cuando contemplo estupefacto que la probabilidad de precipitaciones en toda la provincia de Albacete había subido al……. ¡¡¡¡60%!!!! Bueno, habrá que ir asumiendo que, o nos mojamos, o nos mojamos.
Suena el móvil, es John Wayne…. “Bueno tío, creo que ya está todo listo, menudo lío con las inscripciones. Que si unos vienen el viernes, que si otros el sábado, que si habrá gente solo para la comida… ahora, eso sí, creo que nos va a hacer falta el chubasquero…”
Pero en La Mancha, cual Quijotes, somos inasequibles al desaliento y no nos dejamos amedrantar por ninguna previsión por desfavorable que ésta sea. “Pablo, tenemos que pensar en positivo, tío, y confiar en que no va a llover. Yo así lo estoy poniendo en el foro con grito de guerra incluido, además, ¡qué coño!, que he dicho que no va a llover, y no va a llover. Bueno, nos vemos mañana por la tarde en el hotel.”
Dicho y hecho. El punto de encuentro, el hotel Los Llanos, está situado en pleno corazón de Albacete, frente al Parque de Abelardo Sánchez y a un paso del centro. Cuando llego con el coche cargado hasta arriba con los obsequios y presentes que hemos podido conseguir, Pablo ya me espera en la puerta para descargar. “Hola vaquero, ¿ha llegado ya mucha gente”, le pregunto. “Pues ya hay unos cuantos. Venga, vamos con las cosas para dentro que hay que preparar las bolsas de regalo”, me responde.
Lorraine y Sergio, nuevo socio de La Mancha, nos echan una mano y nos ponemos como locos a abrir cajas. “¿Qué debe llevar cada bolsa?” Pregunta Lorraine. Hagamos el recuento: la camiseta, un taza de desayuno, una funda para el casco, una botella de vino, una lámina anti goteo para servir el vino, un llavero con una navajita de Albacete, información turística sobe Albacete y su provincia, publicidad sobre intercomunicadores BT y MRA Motorsport, y el programa del evento. Casi ná.
Jimeno nos organiza y comenzamos con la faena. La gente va llegando, pero lo hace con cuentagotas. Nunca mejor dicho porque cuando llegaba un par de motos, las anteriores ya estaban gozando de su merecido descanso en el parking del hotel. A unos les llovió al salir, a otros a medio camino, pero en Albacete seguíamos sin ver el agua.
Así fue transcurriendo la tarde, de manera tan escalonada que nos fue absolutamente imposible realizar la visita que teníamos prevista por el centro de la ciudad de la cuchillería. En su lugar, sugerimos al personal que cruzase la Avenida de España y utilizase ese tiempo en refrigerar el interior del cuerpo con unas cervecitas en una terraza cercana.
Casi había llegado la hora de cenar y aún nos faltaban unos cuantos en el listado del vaquero. Precisamente los nuestros, los de la territorial de La Mancha pero en seguida me di cuenta de que estaban llegando porque me pareció oír los escapes de Pichurry con cierta distancia…
Cuando pienso que ya estamos todos, el vaquero me dice que nos faltan los de Teruel, pero no podemos esperarlos más y nos vamos hacia el lugar de la cena dando un agradable paseo. Sigue sin llover.
“El Tío Conrado” lleva poco tiempo abierto, pero tenemos buenas referencias que se confirman en cuanto nos sentamos a la mesa. Platos para compartir como croquetas caseras (muy originales porque eran cuadradas), revuelto de morcilla o codillo al horno, y entre los que no podían faltar viandas tan típicas en Albacete como el moje manchego y el atascaburras.
Unos cuantos ojos estuvieron pendientes de Antonio, de Andalucía, sin dar crédito a que ingentes cantidades de comida tuvieran cabida en ese cuerpo. Pero sí, era cierto, no se dejó ni las miguicas del pan.
Tras la cena, el cansancio del viaje hizo que algunos, los más cabales, se retirasen a descansar al hotel, y el malvivir hizo que otros, los más golfos, nos fuésemos a disfrutar de buenas copas y mejor música al Heart Break Hotel, porque, además de pagar un precio especial por las consumiciones, el establecimiento, con Antonio a la cabeza, nos había obsequiado con la funda para el casco que contenía la bolsa de regalo.
Esa noche me aseguré de que todo el mundo se retirase a sus aposentos, (cosa poco común en mí y más habitual en el vaquero), pero puestos a desempeñar las labores encomendadas me fui el último a acostar no sin antes dejar en la puerta del hotel a un tipo grande con acento argentino…., un tal Gurinosequé…
Entre el cielo que nos cubría el sábado por la mañana y nosotros se interponían unas amenazantes nubes deseando descargar su ira contra los ruidosos moteros que, a la hora fijada para la ruta, se daban cita en gran número en la puerta del hotel. Pero nuestra confianza en gozar de una buena mañana de motos era mayor que la fiabilidad de las previsiones meteorológicas.
Con la Policía local abriendo y cerrando el grupo, y los amigos del MACA dispuestos a echar una mano en la organización de la ruta, atravesamos Albacete por el mismísimo centro de la ciudad, ante la atónita mirada de muchos viandantes a los que parecía adivinárseles el pensamiento. “¿Dónde irán los zumbaos estos de las motos, que se van a poner como sopas?”. Pero seguía sin llover.
La ruta transcurrió tranquila, en dirección a Alcalá del Júcar, donde nos encontraríamos con Pedro y Julio, que habían sufrido un pinchazo viniendo de Valencia. Una vez recorridos los primeros kilómetros en llano, nos desviamos para que la caravana de motos se hiciese notar por toda la Ribera de Cubas. Las bonitas vistas de paredes verticales del prehistórico cauce a la izquierda y las verdes aguas del Júcar a la derecha, nos condujeron por 67 kilómetros muy agradables a velocidades bajas, porque la estrecha carretera no permite ningún exceso.
La intendencia funcionó a la perfección, y a la llegada a Alcalá del Júcar nos esperaba Chema, del MACA, que nos condujo al aparcamiento y al que le habíamos encargado que bajase la temperatura de unas cuantas cervezas y refrescos para la ocasión. En la panadería del pueblo el vaquero había hecho otro encargo, unas empañadillas tamaño XXL que nos dieron algo de resuello y las fuerzas suficientes para poner rumbo a la parte alta de la localidad.
La playa del río, el puente romano, el castillo y las diversas cuevas, fueron unos anfitriones perfectos para el tiempo de descanso de quienes, sobre todo, tuvieron la valentía de subir las empinadas cuestas que conducen a dichos atractivos turísticos.
Se acercaba la hora de comer y otros 40 kilómetros nos separaban del Hotel Cristina Enea, en la localidad de Valdeganga, así que pusimos las motos en marcha y regresamos a la amplia llanura albaceteña. ¿He dicho que todavía no nos había caído ni una gota de agua?
A nuestra llegada al establecimiento que habría de calmar los apetitos de casi noventa almas, otra sorpresa. Padrino había colocado estratégicamente a la entrada del comedor una amplísima muestra de los artículos de su “a todo puño” conquense, que contagió de “ánimo comercial” a unos cuantos avezados que ofrecían su mercancía al más puro estilo de los antiguos charlatanes. Parches de esta territorial, pins de aquella otra, merchandising variado, e incluso discos de Saltamontes Melancólicos estaban a la venta entre plato y plato.
Después de haber saciado convenientemente las necesidades gastronómicas del sábado tocaba regresar al hotel. Hubo quien, en un alarde de arrojo y bravura, había aterrizado en Albacete por la mañana temprano para compartir ruta y mantel, y debían coger carretera y manta por el mismo itinerario tras finalizar el pantagruélico evento. A esos cabe brindarles un reconocimiento especial por el gran esfuerzo realizado.
El objetivo estaba cumplido, de regreso a la base de operaciones habíamos ido esquivando con astucia las nubes que, mucho más violentas que por la mañana, amenazaban agresivas con mojarnos ennegreciendo el cielo de La Mancha. Pero llegamos a nuestro destino secos como un mileurista a final de mes.
Momento de descanso, de una copa tranquila, de fútbol (el Alba empató y arrancó un punto con el líder) y, en definitiva, de reponer fuerzas porque aún quedaban algunos asaltos del combate.
Se acercaba la hora de cenar y en este caso no había que irse muy lejos. “La Taberna” se encuentra justo debajo del hotel que nos ha acogido, por lo que casi sin darnos cuenta ya estábamos con el tenedor en una mano y la copa de vino en la otra.
Y llegó el momento de los relevos. La Junta Directiva de la Territorial de La Mancha experimenta una renovación y Miguel Ángel (Magober) fue el encargado de comunicarlo a los asistentes, agradeciendo la labor realizada a los que han recorrido con él este camino, y deseando a la directiva entrante encabezada por Rafa (Padrino), todo tipo de venturas y éxitos en la gestión que han de comenzar a acometer. También ese fue el momento de dar la bienvenida oficial y hacer entrega del parche del VOCS a dos nuevos socios de la territorial manchega. Sergio, de Albacete, y Emilio de Valdeolivas, Cuenca. Sed bienvenidos a esta casa de locos.
El final de la cena se hizo coincidir con el sorteo de los innumerables regalos donados por instituciones, organismos públicos, establecimientos comerciales o incluso por parte de algunos socios a título individual. Hubo un momento que pensé que había más regalos que asistentes a la cena ¡¡¡Aquello no se acababa nunca!!! Y además hubo algunas adjudicaciones muy sospechosas como el hecho de que Miguel Ángel (Magober) se llevase el navegador donado por Manolo, de su misma territorial, que Maria Luisa (Carruja) se llevase un casco cuando había venido en coche, o que Bruma y Brumita consiguieran cada uno un vale por 25 euros para gastar en la tienda de Padrino…., no sé, no sé, si no llega a ser porque las manitas inocentes de Paula, Liam Y Luis fueron las encargadas de extraer las papeletas, hubiese pensado que había gato encerrao…
Como toda faena taurina, ésta había que rematarla como Dios manda, así que de nuevo nos encaminamos al Heart Break Hotel para seguir disfrutando de la excelente manera de pinchar de Antonio, de las consumiciones del local, pero sobre todo de una inmejorable compañía, la de todos los asistentes al evento. Por cierto, Pedro (1500 Sark) le sugirió a Antonio Heart Break un sugerente cambio en la música que estábamos escuchando, pero en ese momento la discoteca del local no contaba con ningún tema de Miguel Bosé ni de El Fary.
De repente otra sorpresa. El Sr. y la Sra. Wayne se despiden y me dicen que se van a dormir. Coño, por segunda noche consecutiva sigo en pié a horas en las que debería llevar un rato en brazos de Morfeo. ¿Debo empezar a preocuparme? Porque como le coja el gusto a esto, luego no hay quien me lo quite ni con agua caliente.
Afortunadamente el último grupo de irreductibles ponemos rumbo al hotel, absolutamente convencidos de que ya no queda nadie por las calles de Albacete con el parche del VOCS a la espalda. ¡¡¡Qué ingenuos!!! Dos esquinas antes de alcanzar la cama observamos estupefactos a través de una ventana que los alicantinos se han hecho fuertes en la barra de un bar. Absolutamente derrotado decidí hacer mutis por el foro, dejando abandonados a su suerte a los mencionados alicantinos, a los turolenses y a algún valenciano grandón a los que no hubo que rogarles mucho para que se quedasen allí.
La mañana del domingo siempre es sinónimo de despedidas. Hay que subir los bártulos a la moto, enfundarse en el mono de agua y expresar a todos nuestro deseo de volvernos a ver en el menor plazo de tiempo posible. Aquellos a los que les esperaba un mayor número de kilómetros, así lo hicieron, con un ojo puesto en el cielo porque, a todo esto, seguía sin llover.
El resto, nos dirigimos a cumplir con el compromiso adquirido de visitar el Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete. Así, los integrantes de la territorial de La Mancha, acompañados de valencianos, alicantinos y turolenses (anda, qué casualidad, los héroes de la noche del sábado) y algún sevillano que casi no come, nos encontrábamos frente a la puerta de la Casa de Hortelano, esperando a la guía que nos había de ilustrar sobre el mundo de los cuchillos y navajas, cuando de repente observamos con sorpresa como alguien se bajaba de un vehículo oficial.
“Hola, sois moteros ¿verdad?, bienvenidos a Albacete ¿de donde sois?, no me había enterado de que estabais aquí este fin de semana, llevo prisa porque me está esperando el Secretario de Estado en el coche, pero yo quiero hacerme una foto con vosotros, venga, poneos ahí, frente al museo…”
Así de espontánea se mostró Carmen Oliver, Alcaldesa de Albacete que, acompañada del Subdelegado del Gobierno en la provincia, Manuel González, no dudaron en retratarse con un montón de individuos con chalecos de cuero llenos de parches, pins e insignias. Os confieso que, pese a que hemos intentado cuidar hasta el más mínimo detalle en la organización del evento, no habíamos previsto ningún tipo de recepción oficial, pero visto el desparpajo de la munícipe albaceteña, no ha hecho falta.
Y tras introducirnos un poquito en la cultura de la artesanía albaceteña por excelencia, y haber contemplado piezas realmente espectaculares en el Museo Municipal de la Cuchillería, el evento llegó a su punto y final. Así que cada mochuelo a su olivo, y Pablo y yo a disfrutar del merecido descanso del guerrero con una cañita en el pinar del parque. Bueno la caña se la tomó él porque yo pedí un café ya que ni me había dado tiempo a desayunar.
Observo como Pablo contesta una llamada telefónica que finaliza con un “ya hemos terminado, voy para allá” y a continuación nos dirigimos a mi coche para que lo acerque hasta su casa. En el preciso instante de abrir las puertas noto como una par de traviesas gotas impactan en mis hombros. Miro hacia arriba y algunas compañeras suyas lo hacen en mi frente. Dirijo mis ojos hacia el vaquero que, abriendo los suyos como platos, me dice “joder Juan Luis, por los pelos”. ¿Hay alguien capaz de conseguir lo que hemos conseguido nosotros hasta el punto de dominar los elementos…?
Solo queda agradecer la colaboración de instituciones, organismos y empresas como la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Instituto de Promoción Turística de Castilla-La Mancha, Ayuntamiento de Albacete, Museo Municipal de la Cuchillería, Ayuntamiento de Alcalá del Júcar, Heart Break Hotel, MRA Motorsport y cualquier otro que se me pudiese olvidar, por lo que pido disculpas con antelación.
Y, como no puede ser de otro modo, también es de obligado cumplimiento hacer extensivo ese agradecimiento a todos aquellos que habéis querido compartir con nosotros unas cuantas horas en nuestra casa, poniendo así en valor el trabajo que hemos realizado con mucho esfuerzo pero no con menos ilusión e intención de agradaros.
Si lo hemos conseguido, esperamos que volváis a visitarnos. Si no ha sido así, también esperamos que volváis para poder resarcirnos. Volved de todos modos, aquí estaremos para lo que os haga falta.
Una especial mención para las directivas de nuestra territorial. A la que sale por ser el germen de un magnífico grupo de amigos que se ha hecho mucho más grande de lo que pensaron en un principio ¿verdad?, y por el magnífico trabajo desarrollado en estos años. Ahora os merecéis un descanso. Ya la que entra para transmitirle todo el apoyo y la energía necesaria para llevar a buen puerto la nave de la territorial manchega.
Lunes 19 de abril, 08:30 horas. Vuelvo a esperar impaciente que arranque el ordenador del curre, mientras otra vez aprieto compulsivamente el botón del exprés en la máquina del espantoso café liofilizado del pasillo. Esa vez no es para ver la previsión meteorológica sino las fotos que todos habéis hecho.
No me hace falta saber si caerá agua porque miro a través de la ventana y veo grandes claros con blancas nubes. Sonrío satisfecho pensando ¿ha llovido en Albacete este fin de semana?
¡¡¡¡YUNAMIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERDA!!!!
Juan Luis G. Vidal
Saltamontes
