ME HE VUELTO A ENAMORAR...
Publicado: 01 Nov 2011, 17:41
Hoy me he vuelto a enamorar. Ya se que este tipo de comportamientos es impropio de un cincuentón. También se que no es primavera que como dice el refrán " la sangre altera" facilitando a Cupido el trabajo, pero..., hoy ha hecho en Estepona un día primaveral y aprovechando que Isabel esta pasando unos días de crucero he decidido desempolvar mi 2000 y darme un "garbeo".
Como os digo, el día... ¡Espectacular!. Ni una brisa. Cielo despejado. Temperatura agradable. Como si una llamada desde mi interior me obligase hacerlo, puse en marcha mi 2000, no sin antes mirar mi ochocientos de reojo, haciendo como que si no me percatase de que esta ahí, pues llevo un par de años sin utilizarla y con remordimientos intento hacerle creer que no la he visto (nos gusta creer que tienen sentimientos) para no sentirme culpable.
Puse mi big mamma en marcha. Como siempre..., no me decepcionó. Al poner la llave en el contacto y pulsar el arranque, brumm...(mentira, no se puede con una vulgar onomatopeya describir el sonido de la 2000, solo se puede percibir en vivo y mas si unos V&H multiplica sus latidos bicilindricos y nos hace recrearnos en sus matices sonoros). Era de esperar. Arranco a la primera. Volvió a la vida.
Poco antes de tomar la decisión de rutear, estuve mirando en el foro por si en mi territorial había algo en lo que podía participar. No hubo suerte. Lo poco que había no estaba a la vuelta de la esquina. Tampoco me importo mucho pues me apetecía rutear pero no estar todo el tiempo conduciendo.
Un almuerzo en el puerto deportivo. Una botella de Ribera del Duero acompañando la vianda en una terraza de un restaurante frente al mar hizo todo lo demás. Multiplico por mil las percepciones y los sentidos (ruego no se me mal interprete pues las percepciones nunca coinciden con las realidades y no aconsejo a nadie conducir tras una ingesta de alcohol, aunque es muy triste llamar alcohol a secas a un Ribera del Duero, pues al igual que la big mamma, tiene sus matices y como no, su personalidad).
Después de cumplir los protocolos establecidos, es decir, un cafe (bueno, un capuchino) y la copa de rigor, en mi caso un Amaretto, volví a cabalgar mi 2000.
El destino de la ruta, como no, mi casa, pero como se suele decir..., todos los caminos llevan a Roma y una vez encima de mi montura no me apetecía hacer precisamente el trayecto mas corto ya que entre otras cosas, no iba precisamente a Roma.
Como dije antes (se que es un mal ejemplo pero en este foro y mas aun, en este club, todos tenemos los huevecitos negros para que alguien influye en nuestros habitos) los sentidos y las percepciones se multiplicaron por mil y me inspiraron. Sentía las vibraciones del corazón de la dosmil trasmitirse en una especie de simbiosis con los latidos de mi corazón. Me inspiraba a bajar la marchas y usar un par muy bajo para disfrutar de esa sensación. También me pedía cortar la aceleración bruscamente para sentir sus rugidos, castigo de los cánidos que paseaban por los alrededores y sin embargo música para mis oídos.
¡Que gozada!
Decidí, subir a la cima de Los Reales. Una montaña que protege Estepona de los vientos norteños y que con tan solo 20 km. de carretera asfaltada, esos si, tortuosa, nos eleva desde el nivel del mar a mas de 1300 metros de altura.
El recorrido..., paradisiaco. Hace mas de 5 años organice para el VOCS un evento de 4 días en Estepona donde socios de toda España asistieron y muchos recordaran la ruta.
Si, Troski, la ruta en la que te bañaste en un rió de gélidas aguas como buen norteño que eres.
Esa misma, Patxitwo, la que en una ocasión hicimos cuando estuviste uno días en mi casa hace 5 años.
Entre pinos y otros arboles lugareños. Atravesando un Pinsapal poco antes de llegar a la cima y pasando de 20 grados de temperatura (iba en mangas cortas) hasta cerca de 8 grados, disfrute de cada metro de recorrido.
Me volví a enamorar, si, como no podia ser de otra manera, de mi 2000.
Parece increíble como el Ribera del Duero, compinchado a mis espaldas con la dosmill, hacia que las aceleraciones y frenadas despertasen en mi sistema neurológico un cosquilleo que no conseguía descifrar, ¿Era miedo?. ¿Era gozo?. ¿Era.............amor?.
Esa ultima interpretación fue la que validó la parte racional de mi cerebro de forma irracional, como todo lo que es subjetivo. Sin datos objetivos. Sin números para procesar. Sin acudir a la mecánica newtoniana ni mucho menos a la teoría de la relatividad de Einstein. Sin cálculos. Solo y sencillamente con sentimientos a flor de piel.
Me gusto la sensación y por supuesto la evaluación que he descrito.
Hay algo mas que un conjunto de piezas mecánicas engrasadas fruto de un trabajo de ingeniería en nuestras monturas. Hay...vida.
Se que es una falacia y que realmente no es así. Pero me gusta creer en lo que no se puede cuantificar ni medir, tan solo....percibir.
Big mamma, te quiero...
Como os digo, el día... ¡Espectacular!. Ni una brisa. Cielo despejado. Temperatura agradable. Como si una llamada desde mi interior me obligase hacerlo, puse en marcha mi 2000, no sin antes mirar mi ochocientos de reojo, haciendo como que si no me percatase de que esta ahí, pues llevo un par de años sin utilizarla y con remordimientos intento hacerle creer que no la he visto (nos gusta creer que tienen sentimientos) para no sentirme culpable.
Puse mi big mamma en marcha. Como siempre..., no me decepcionó. Al poner la llave en el contacto y pulsar el arranque, brumm...(mentira, no se puede con una vulgar onomatopeya describir el sonido de la 2000, solo se puede percibir en vivo y mas si unos V&H multiplica sus latidos bicilindricos y nos hace recrearnos en sus matices sonoros). Era de esperar. Arranco a la primera. Volvió a la vida.
Poco antes de tomar la decisión de rutear, estuve mirando en el foro por si en mi territorial había algo en lo que podía participar. No hubo suerte. Lo poco que había no estaba a la vuelta de la esquina. Tampoco me importo mucho pues me apetecía rutear pero no estar todo el tiempo conduciendo.
Un almuerzo en el puerto deportivo. Una botella de Ribera del Duero acompañando la vianda en una terraza de un restaurante frente al mar hizo todo lo demás. Multiplico por mil las percepciones y los sentidos (ruego no se me mal interprete pues las percepciones nunca coinciden con las realidades y no aconsejo a nadie conducir tras una ingesta de alcohol, aunque es muy triste llamar alcohol a secas a un Ribera del Duero, pues al igual que la big mamma, tiene sus matices y como no, su personalidad).
Después de cumplir los protocolos establecidos, es decir, un cafe (bueno, un capuchino) y la copa de rigor, en mi caso un Amaretto, volví a cabalgar mi 2000.
El destino de la ruta, como no, mi casa, pero como se suele decir..., todos los caminos llevan a Roma y una vez encima de mi montura no me apetecía hacer precisamente el trayecto mas corto ya que entre otras cosas, no iba precisamente a Roma.
Como dije antes (se que es un mal ejemplo pero en este foro y mas aun, en este club, todos tenemos los huevecitos negros para que alguien influye en nuestros habitos) los sentidos y las percepciones se multiplicaron por mil y me inspiraron. Sentía las vibraciones del corazón de la dosmil trasmitirse en una especie de simbiosis con los latidos de mi corazón. Me inspiraba a bajar la marchas y usar un par muy bajo para disfrutar de esa sensación. También me pedía cortar la aceleración bruscamente para sentir sus rugidos, castigo de los cánidos que paseaban por los alrededores y sin embargo música para mis oídos.
¡Que gozada!
Decidí, subir a la cima de Los Reales. Una montaña que protege Estepona de los vientos norteños y que con tan solo 20 km. de carretera asfaltada, esos si, tortuosa, nos eleva desde el nivel del mar a mas de 1300 metros de altura.
El recorrido..., paradisiaco. Hace mas de 5 años organice para el VOCS un evento de 4 días en Estepona donde socios de toda España asistieron y muchos recordaran la ruta.
Si, Troski, la ruta en la que te bañaste en un rió de gélidas aguas como buen norteño que eres.
Esa misma, Patxitwo, la que en una ocasión hicimos cuando estuviste uno días en mi casa hace 5 años.
Entre pinos y otros arboles lugareños. Atravesando un Pinsapal poco antes de llegar a la cima y pasando de 20 grados de temperatura (iba en mangas cortas) hasta cerca de 8 grados, disfrute de cada metro de recorrido.
Me volví a enamorar, si, como no podia ser de otra manera, de mi 2000.
Parece increíble como el Ribera del Duero, compinchado a mis espaldas con la dosmill, hacia que las aceleraciones y frenadas despertasen en mi sistema neurológico un cosquilleo que no conseguía descifrar, ¿Era miedo?. ¿Era gozo?. ¿Era.............amor?.
Esa ultima interpretación fue la que validó la parte racional de mi cerebro de forma irracional, como todo lo que es subjetivo. Sin datos objetivos. Sin números para procesar. Sin acudir a la mecánica newtoniana ni mucho menos a la teoría de la relatividad de Einstein. Sin cálculos. Solo y sencillamente con sentimientos a flor de piel.
Me gusto la sensación y por supuesto la evaluación que he descrito.
Hay algo mas que un conjunto de piezas mecánicas engrasadas fruto de un trabajo de ingeniería en nuestras monturas. Hay...vida.
Se que es una falacia y que realmente no es así. Pero me gusta creer en lo que no se puede cuantificar ni medir, tan solo....percibir.
Big mamma, te quiero...

