Pues depende. Ambas opciones son interesantes, pero un viaje excesivamente organizado sufre mucho más si hay un imprevisto, además de que puede hacer que vayas con mucho menor factor sorpresa a los sitios (por lo general sorpresas para bien, y alguna para mal).
El viaje grande que hice, de unos 10 días, lo hice reservando hotel para las dos primeras noches, y luego, en previsión de que no sabría dónde estaría exactamente en qué día, reservaba online unas horas antes en cada sitio al que iba a hacer noche. Fue todo como la seda.
Si se tiene MUY claro el recorrido y las paradas, mejor dejar todo reservado y preparado. Si no se sabe, coger sobre la marcha, pero informándose de las costumbres y peculiaridades del lugar, para no encontrarse las recepciones de los hoteles y campings cerradas a partir de las 18:00 en Francia, por ejemplo.
Yo veo bien un viaje improvisado, pero no completamente improvisado. Siempre hay que tener una idea aproximada del recorrido. Y ver si el destino permite esa improvisación. En Escocia me dicen que en temporada alta ni se te ocurra ir a la aventura, que no hay quien encuentre sitio para dormir, por ejemplo.
Resumiendo, algo de improvisación me gusta, pero ir completamente a la aventura, puede ser demasiada aventura
