Serian como esta:

El creativo Henrik Björkman ha buscado la funcionalidad y lo espartano a la hora de concebir esta nueva moto ecológica. Comparada con otros modelos conceptuales muy vistosos, el aspecto de la Thuderbolt es sencilla. Pero la finalidad de este vehículo se trata de ofrecer un medio de transporte urbano cómodo, compacto y eficaz.
Su diseño es completamente funcional. El manillar parece más propio de una bicicleta que el de una motocicleta, y lleva un indicador digital muy sencillo. El chasis tampoco tiene ningún rasgo especial, a excepción del hueco abierto en la parte inferior. Esta abertura está situada justo en el lugar en el que habitualmente se coloca el motor, y en efecto no es más que una forma sutil de protestar contra los motores de combustible. Se han olvidado de ponerle un buen par de espejos retrovisores.
El invento final llevaría un sistema de propulsión electromagnético integrado en la rueda trasera, y que su autonomía sería de 70 kilómetros con una carga de tres horas.


