
Mientras, jodido en la barra, el cornudo (que por cierto, alguien le hizo una foto con dos cuernos enormes, a ver si la cuelgan)

Enseguida se le pasó la tristeza, y trató de utilizar la misma táctica conquistadora del jefe,

ante la atenta mirada de su dama (descojonándose, obviamete) que observaba como su carrujito era rechazado mientras la deseada era ella.

Mientras, el gran gigoló no perdía el tiempo y una tras otras, las doncellas no podían resistirse a sus encantos

La Primera Dama no podía creer todo lo que estaba sucediendo, y apenas podía probar bocado

Los galanes discuten las condiciones del duelo, pero las aspereczas se van limando...

¡¡¡Joder!!! Y tanto que se van limando las asperezas

