CABO NORTE: CRÓNICA DE UN SUEÑO HECHO REALIDAD

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Astourer
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CABO NORTE: CRÓNICA DE UN SUEÑO HECHO REALIDAD

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Antes de contaros lo que ha sido esta experiencia, nos gustaría presentarnos, para los que no nos conocéis. Somos Pablo (Gijón, Octubre 1976), Estela (Toledo, Febrero 1978) y la negra gruñona (Japón, Marzo 2006). Desde que compré mi primera moto, una Bandit en el 2004, y un compañero del curro me hablo de que muchos moteros viajaban durante días para conocer este lugar, tuve el deseo de realizar este viaje. La experiencia vivida por nuestros amigos Miguel Ángel y Bego, y la lectura de un montón de crónicas de gente que lo había llevado a cabo no hicieron sino avivar esa llama que ya ardía con fuerza en nosotros. Pero la principal artífice de haberlo llevado a cabo por fin ha sido Estela. Su ánimo permanente, tanto en la preparación del viaje como durante todo su desarrollo ha sido clave para completar esta maravillosa aventura.

Ahora un poco de números:
El trayecto recorrido ha sido de 11212 km en un total de 22 días (10836 km en moto y 376 km divididos en 17 ferrys).
Para completar esa kilometrada, la moto se ha bebido 643.86 litros de gasolina, resultando un consumo medio de 5.94 litros/100 (mas bajo de lo habitual, debido a las reducidas velocidades medias en toda Escandinavia). Hemos gastado 869.4 euros en gasolina (95 octanos) dato del que sale una media de precio de 1.35 euros/litro.
Nos hemos alojado en 6 hoteles (Ibis y Etap) y en 15 hitters (cabañas con equipamiento a partir de dos camas, mesa, sillas y cocinilla eléctrica), invirtiendo en ello 1655.2 euros, es decir, una media de 79 euros/día.
El gasto total en peajes ha sido de 147.15 euros, la mayor parte en Francia.
El gasto total en Ferrys ha sido de 380.26 euros.
El gasto total entre comidas y varios (cervezas, cafés, souvenirs, entradas a recintos…) ha sido de 1175.32 euros, dentro de los cuales no esta incluido el dinero invertido en compra de comida que nos hemos llevado de España, pero que se puede estimar en unos 100 euros.
El gasto total en la moto aparte de gasolina ha sido de 259.57 euros, debido al cambio del neumático trasero y a la mano de obra. Teniendo en cuenta la revisión completa de la moto, cambios de filtros, pastillas y líquidos de freno, neumáticos nuevos antes de salir … esta cifra se eleva a unos 850 euros.
Por tanto, el presupuesto total ha sido de 4486.9 euros contando desde que arrancamos la moto hasta el regreso a casa, pero sumando la compra de comida antes de salir y el gasto previo necesario en la moto, se va a un total aproximado de 5450 euros, si bien es cierto que tenemos medio neumático delantero y el trasero casi nuevo, pues desde que lo sustituimos apenas hicimos 2000 km. mas.

Las posibilidades de hacer este viaje algo más barato se reducen básicamente al apartado de alojamiento. Los hitter de tipo económico oscilan entre 40 y 70 euros por noche, y muchos tienen más de dos camas. Los de nivel un poco súperior se van de 75 a 90 euros por noche, y ya cuentan con baño completo. Por último, los mejores en los que estuvimos (dos noches en total) contaban además con dos habitaciones dobles independientes, con un precio aproximado entre 110 y 140 euros por noche. Evidentemente no nos hacia falta tanta historia, pero estos dos días no encontramos disponibles de los normales. Creemos que viajando dos parejas o un grupo de tres o cuatro amigos se puede economizar bastante en este apartado. Además, la gran ventaja de los hitters es que te preparas tu cena allí tan a gusto, y se ahorra en restaurantes.
Se puede hacer con tienda de campaña siempre que no haya llovido durante el día, de otra manera no veo como hacer para secar la ropa y todo eso.
En el resto de aspectos de este viaje, no se puede decir que hayamos hecho ningún derroche precisamente, y ya veis la pasta que se va. De restaurante normal hemos comido un día. Otro par de comidas o tres entre el bar de un camping, un barecillo de carretera etc… que relación calidad precio fueron las mejores. Una comida y una cena tipo fast food pero sentados en condiciones y una comida de plato en un ferry de los largos. También algún perrito, hamburguesa, ensalada (en las gasolineras hay de todo esto) y una cena en un chino, además de varios desayunos (café y bollo) en gasolineras. El resto, súpermercado y a cocinar.
La cerveza es carísima y alguna nos hemos enchufado sentados en una terracilla la verdad, pero más bien pocas. Algo de pasta se va en algunos souvenirs, parches etc, pero pensamos que no como para recortar significativamente el presupuesto final.

En cuanto al equipaje, esto es lo que hemos llevado y de que manera:
Equipamiento(por persona): Traje de cordura (con interior térmico desmontable), botas , dos pares de guantes (verano e invierno), traje de agua, ropa térmica interior, casco abatible con pantalla antivaho, dos bragas de cuello (normal y de invierno), un calzado bajo de trekking, camisetas viejas, calcetines viejos y ropa interior vieja (lo ibamos tirando a medida que lo usábamos, lo que resultó un éxito absoluto), pantalón, sudadera, forro polar, cubrebotas de lluvia (no se usaron, pues las botas aguantaron bien) y chanclas.
Comida: Lomo, jamón, sopas de sobre, pasta de sobre, arroces de sobre, colacao, café soluble, legumbres en lata, sal, aceite en pequeñas botellas, latas variadas, puré de patatas de sobre y leche en polvo. Se nos olvidó el azúcar, y cometimos el fallo de sacar los sobres de puré de patatas de la caja en la que venían , con lo que no teníamos instrucciones de uso. La leche en polvo ha resultado un fracaso. En frío salen grumos y en caliente no vimos mucha mejora. En suecia acabó en la basura para hacer hueco. Comprando un litro a la tarde da de sobra para desayunar y cenar dos, y también venden en tamaño de medio litro.
El resto de cosas (pan, carnes, agua, leche, huevos, fruta, ensalada…) lo hemos ido comprando a medida que necesitábamos.
Varios: Camping-gas, pack con cacerola, cazo, 2 platos, 2 tazas y cubiertos, kit de fregado (en un pequeño tuper, un trozo de estropajo, otro de bayeta y un pequeño recipiente relleno de lavavajillas), bolsas de congelar con cierre por film de dos tamaños (esto vale para todo, han resultado un éxito), dos navajas, un pequeño botiquín, neceser, secador de viaje (otro éxito, pues ha secado mas ropa que pelo), cámaras, móviles, un pequeño neceser lleno de todos los cables que se necesitan para sobrevivir hoy en día, sacos de dormir, almohadas hinchables de viaje, flis anti-mosquitos (imprescindible), toallas decathlon (invento cojonudo, pues no ocupan apenas y se secan en nada), mapas (aunque llevamos gps la consulta de mapas para mí es fundamental), guía de Noruega, cuaderno y bolis, ladrón (muy útil) y enchufe universal (no hizo falta para nada).

Distribución del equipaje:
Los sacos de dormir iban encajados en el hueco que queda entre el asiento trasero, el respaldo, la parrilla y la matrícula. El resto de cosas, como se detalla a continuación:
Maletas laterales: Ropa, cables, cámara de fotos, guantes repuesto …
Baúl: Comida, camping-gas, menaje, kit de fregar, calzado trekking, chanclas … y amarrado arriba con red y cinchas los trajes de agua y el interior de la cordura.
Sobredepósito: Ropa, neceser, botiquín, toallas, navajas, mapas, almohadas, flis …

Preparación de las rutas:
Partiendo de los lugares que teníamos clarísimo que queríamos visitar, de la ayuda de varias crónicas que leímos, de la experiencia de Miguel Ángel y Bego, de una guía de Noruega y de la página web visitnorway.es nos fuimos preparando el itinerario, siempre teniendo claro que queríamos subir por Suecia y Finlandia más rápido, y bajar con más calma por Noruega. Hay varias webs donde se pueden consultar los horarios de los ferrys. Es imprescindible hacerlo en el caso de los de larga distancia, recomendable en los de media, y no es necesario en los de corta distancia, pues salen con relativa frecuencia.

Efectivo y tarjetas:
Se puede pagar prácticamente todo, por pequeño que sea el gasto, con visa. Nosotros llevamos varias (por si se jodiera alguna) en diferentes lugares, con cuidado de los imanes de la bolsa sobredepósito, que las inutilizan.
En metálico hemos llevado 200 euros, 100 euros en coronas danesas, 100 euros en coronas suecas y 200 euros en coronas noruegas. Con esto hemos tenido suficiente.


La crónica de este viaje se ha ido escribiendo día a día, a modo de diario de ruta. Si tenéis paciencia y conseguís terminar de leerla (que os llevará un buen rato) tal vez os logremos transmitir algo de lo que ha supuesto para nosotros llevar a cabo esta inolvidable experiencia.

Estela y Pablin.



*Aclaraciones: Los datos de velocidad media se refieren a la velocidad media en movimiento, no interviene en el cálculo cuando hemos estado parados, ni cuando viajamos en ferry.
Todos los datos de gastos de peajes y ferrys están pasados a euros según la divisa en el momento de realizarse el viaje.


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Mensaje por Astourer »

1ª ETAPA (07-06-09): Cobisa (Toledo) – Bayonne.
Km: 622.7 Vmed:105 km/h Peajes: 13.55 E
Por fin ha llegado el día tan esperado, el día en el que comienza a hacerse realidad un sueño que llevaba mucho tiempo en nuestras cabezas. Hemos salido a media mañana, Imagen
pues la celebración del weekend del Vocs ha acabado hoy mismo con un desayuno en el hotel Beatriz de Toledo. El tiempo parece que acompaña, y aunque hay nubosidad, es blanca y no parece indicar posibles lluvias, pero a medida que circunvalamos Madrid y ponemos rumbo al puerto de Somosierra, las nubes van tomando un tono amenazante. Nos acompañan durante el resto del trayecto, y aunque en ocasiones las vemos descargar muy cerca, no cae ni una gota de agua sobre nosotros. Eso sí, aire vamos teniendo para aburrir, y en muchas ocasiones bastante racheado. Nos hacemos un bocata en un área de descanso al poco de pasar Burgos, y seguimos ruta dirección Vitoria, y luego hacia San Sebastián por una autopista revirada donde las haya, que discurre a través de verdes parajes que nos hacen recargar las pilas. Tras dejar atrás Donosti, pasamos la frontera, y en menos de nada llegamos a Bayonne, con tiempo suficiente para dar un buen paseo por la ciudad, que no tiene movimiento alguno de gente.
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Vemos la catedral, un antiguo castillo rehabilitado para otro uso (court) y varios edificios medievales muy singulares. La ciudad es muy bonita, pero parece que haya caído una bomba nuclear. Nos acercamos hasta la ciudadela, pero no se puede acceder, no sabemos si por la hora que es (20:00) o porque está cerrado siempre. Cenamos algo en uno de los pocos garitos abiertos y nos retiramos a descansar. La ruta de hoy no ha sido dura, pero el fin de semana sí. Hay que recuperar fuerzas, mañana tenemos una etapa algo más larga.


2ª ETAPA (08-06-09): Bayonne – Roissy en France
Km: 773.6 Vmed: 91.7 Km/h Peajes: 29.50 E
Al levantarnos, vemos con desagrado y resignación como llueve, pero lo hace de forma comedida. Aun así, nos enchufamos los trajes de agua. Me quedo estupefacto al ver que la moto no arranca. Le digo a Estela que la moto se ha quedado sin batería. Me mira como si hubiese dicho una gilipollez, y me recuerda que con la velocidad engranada y la pata de cabra, acostumbra a no arrancar. Después del momento de crisis y de la herida en mi orgullo ponemos rumbo a Roissy en France, en los alrededores del aeropuerto Charles de Gaulle de Paris, que será nuestra próxima parada. Es un día que tiene como objetivo arañar kilómetros al global de la ruta. Paramos al poco de salir a desayunar y a repostar. Sigue lloviendo. Vamos haciendo tiradas de unos 200 km más o menos. El gps nos desvía de la autopista de peaje por Angouleme-Poitiers, y nos metemos en una vorágine de camiones que complica mucho la conducción, sobre todo por el agua que nos proyectan. Sólo antes de comer, el agua nos da un poco de tregua, eso sí, a costa de un aumento considerable del viento. Para compensar una mañana motera poco agradable, decidimos echarnos al cuerpo algo de legumbre. Meto la mano en el baúl con la idea de coger la primera que saliese y … Fabada !!!! Ostia que bueno, Dios existe y Imagen
es asturiano. Nos venimos arriba y mientras recogemos sale un ínfimo pero agradable rayo de sol. Se me viene a la cabeza una frase que dicen en un disco que tengo de Extremoduro : “en un claro entre las nubes hemos vuelto a ver el sol, como dos presos comunes en el tejao de la prisión”. Es un espejismo. Al poco de arrancar comienzan de nuevo las hostilidades, esta vez rayando lo torrencial. Veo una moto detenida en el arcén, pero me doy cuenta de que no es nada mecánico, está bajo un puente resguardándose. Seguimos, y amaina ligeramente. Poco antes de París, de nuevo otro arrechucho de agua. Vuelve a aflojar, y circunvalando la ciudad, nos comemos muchos kilómetros de atasco. Comenzamos respetando la cola, pero veo que, o tomamos la determinación de conducir a lo parisino, o la moto nos sale ardiendo con el calentón. Así que dicho y hecho, mano izquierda en el claxon, mano derecha en el gas y con dos cojones. Por fin llegamos al hotel. Ducha merecida y cena en un grill de aquí al lado. En resumen, muchos km de aburrida autopista francesa, con tanta vegetación a los lados que no se ven apenas los paisajes por los que uno pasa. Cabe reseñar que hemos visto la parte súperior de la torre Eiffel desde “le peripherique” o ronda. Efectivamente, aquello era Paris.



3ª ETAPA (09-06-09): Roissy en France - Bremen
Km: 768.7 Vmed: 103 Km/h Peajes: 7.50 E
Salimos de París con la ropa de agua puesta, no estamos seguros de lo que nos va a deparar un cielo plomizo y extraño. A medida que nos alejamos de la gran urbe, el tráfico se va haciendo más fluido. Paramos a desayunar a los 100 kms de ruta, más o menos, y ya tenemos que despojarnos de los plásticos. Ni una gota. Avanzamos por las aburridas autopistas francesas, con su inagotable fuente de arboleda en los laterales que te hacen sentir como un burro con las antiojeras. Vamos esquivando por arte de magia las zonas con las nubes más negras e incluso nos da el sol un buen rato. Sólo la interminable línea de farolas en la mediana indican que ya estamos en territorio belga. Por lo demás, el mismo parapeto de vegetación que nada nos deja ver. Circunvalamos Lieja, y ponemos rumbo norte, hasta penetrar en territorio holandés. Seguimos tocados por la suerte, y los nubarrones más amenazantes se van quedando a un lado sin tocarnos con su varita de agua.
Alemania también se nos presenta sin cambio aparente. Paramos a comer y nos preparamos unos tallarines de sobre que no son precisamente una delicatessen, ero que nos sientan bien. Cuando estamos terminando, se nos echa encima una tormenta. Recogemos como rayos y ponemos pies en polvorosa. Los primeros goterones nos mojan de refilón durante unos pocos kilómetros, pero la amenazante nube se viene a nuestra izquierda durante bastante más de una hora. Vemos cómo descarga sin parar, cruzando los dedos para que no nos toque .
Así van pasando los kilómetros y llegamos a Bremen, donde está despejado y agradable. Nos pegamos una merecida ducha y nos disponemos a visitar la ciudad. En el paseo junto al río hay muchísimo ambiente. Nos enchufamos una jarra de cerveza mientras Imagen
disfrutamos del solecito. ¡Qué maravilla!. Después visitamos Altstad, el barrio donde está la famosa Markplatz, presidida por la catedral de San Pedro. Es precioso de verdad. Además nos hacemos una foto nada menos que no los trotamúsicos que venían a Bremen a cantar su canción, ¡ostia, que gracia y que recuerdos de infancia!
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Nos damos un paseo por este barrio y después visitamos el otro barrio reseñable de esta ciudad, que es el de Schnoor, formado por varias calles muy estrechas llenas de pequeños negocios, bares y restaurantes. Tiene muchísimo encanto, pero claro, se ve enturbiado en menos que canta un gallo por la tormenta que nos perseguía durante toda la tarde, que llega con malicia y a traición.
En un momento descarga lo que no está escrito. Justo antes estamos a tiempo de regresar a Altstad, donde nos atechamos en un garito que sirven las típicas salchichas. Ya tenemos que cenar. Nos sabe a gloria. En cuanto escampa un poco aprovechamos para regresar al Ibis. Nos ha encantado la ciudad. Una etapa provechosa la de hoy. Casi 800 kms menos para el objetivo, y una tarde / noche cojonuda en Bremen.


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Mensaje por Astourer »

4ª ETAPA (10-06-09): Bremen - Copenhague
Km: 421.0 / 438.0 (moto/total) Vmed: 103 Km/h Peajes: 7.50 E Ferrys: 41.00 E
Hoy comenzamos a rodar un poco más temprano que otros días, y los primeros km de autopista hacia el norte dirección Hamburgo son un tedio. Cada 10 km hay un tramo de otros 5 en obras, con la consiguiente limitación a 80, a 60, y la aglomeración de vehículos. Tenemos que parar a ponernos los trajes de agua porque se está poniendo muy feo. Vamos comiendo kilómetros al día rumbo a Puttgarden, donde cogeremos el primer ferry de este viaje. Unos 30 km antes de ese punto, se acaba la autopista y su muralla de árboles. Después de 2000 km a lo largo de Francia, Bélgica, Holanda y Alemania, por fin podemos ver el paisaje que atravesamos. Está todo verde a rabiar. Comienza a oler a mar, y tras coronar una pequeña subida, ahí aparece majestuoso ¡Que gozada! La carretera termina en unas cabinas de peaje donde pagamos el ferry. El hombre se dirige a nosotros pero no le entendemos. Le digo que si habla inglés y se mosquea. Se ve que ya nos estaba hablando en inglés, pero nuestro paupérrimo nivel no da para mucho. Esperamos unos 5 o 10 minutos para embarcar. Atamos la moto y hacemos el viaje (de unos 40 minutos) en cubierta, emocionados por saber que vamos a poner el pie en un país que aun no hemos visitado con la moto… ni sin ella. Desembarcamos y hacemos los 160 km que nos separan del camping de Copenhague de una tacada, con la idea de comer una vez allí. Va a ser también nuestra primera noche en un hitter (cabaña) de los que tanto hemos oído hablar. Una vez llegamos, en recepción nos entregan un paquete de España, el cargador de los BTs que se nos había olvidado (gracias Manolo). Nos instalamos. Es un pequeño cubículo con tres camas, una mesa, frigorífico y cocinilla eléctrica. Está limpio y es relativamente acogedor. Nos enchufamos un cocido y nos vamos al centro de la cuidad (unos 11 km). Localizamos la oficina de turismo y nos indican lo que merece la pena visitar. A patear se ha dicho. Estela aborda a dos transeúntes a los que escucha hablar en español. Viven allí, y nos dan una extensa explicación de lo más representativo de la ciudad. Y es que es majestuosa. Vemos los edificios del Tívoli Concert Hall y del City Hall, donde hay una plaza enorme. Vemos la catedral, que realmente no dice nada, el palacio de Christiansborg, la casa de la ópera o Royal Theatre (un edificio precioso) y bajamos hacia el paseo del muelle por Nihavn, una calle con muchos barecillos y junto a un Imagen
canal navegable, que está llena de gente tomando algo. A esta hora, algo más de las cinco y media, la ciudad bulle. Seguimos por el muelle hasta llegar a unos espectaculares jardines, tras los cuales hay una serie de edificios que conforman lo que es la residencia real. En el embarcadero hay un yate enorme. Suponemos de quien es. Por último, llegamos a la famosa sirenita (lo del diminutivo es por algo) símbolo de Imagen
Dinamarca. Nos ha parecido un recorrido alucinante, pero cansado. Hay que volver a la moto. En total, más de tres horas y media de caminata. Ha merecido la pena. De vuelta en el camping, sorprende ver como las cabañas se han ido llenando de gente. Currantes con sus furgos junto a su hitter, y echando una cerveza en la mesa de fuera. Mientras escribo esto, admiro la limpieza y el orden que se respira. Vamos a cenar. Mañana, a Estocolmo, territorio sueco por primera vez.


5ª ETAPA (11-06-09): Copenhague - Estocolmo
Km: 721.1 Vmed: 92.4 Km/h Peajes: 21.45 E
Dejamos atrás esta fantástica ciudad, y pasamos a Suecia por Malmo. El paso consta de un túnel de unos tres km y justo a continuación un inmenso puente sobre el mar Báltico que impresiona mucho. Se eleva sobre el mar unos 60 metros para dejar paso al abundante tráfico marítimo. Es alucinante. Desde el puente se ven incluso aerogeneradores que están instalados en el mismo mar. A medida que lo cruzamos y nos
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acercamos a Malmo, vemos elevarse a lo lejos la famosa torre Turning Torso, de Calatrava. El paisaje que vamos viendo es muy bonito. Seguimos hacia Helsinborg, que es el otro punto de entrada a Suecia desde Dinamarca, en este caso vía ferry. Vamos viendo cosas que nos sorprenden. Muchos campos de golf, mucho orden, mucha limpieza, y un McDonalds en cada área de servicio. También observamos que les gusta mucho según parece el mundo del caballo. Hay muchísimos y también vamos viendo algunos hipódromos. En los alrededores de Helsinborg cogemos la E4, que no dejaremos ya hasta Estocolmo. Pasamos por las localidades de Jonkoping, tras la cual bordeamos un lago inmenso durante bastantes km, Linkoping, Norrkoping y finalmente la gran capital, donde parece ser que es la hora de salir del curro porque pillamos un atasco enorme. Allí nos llevamos la sorpresa mala del día, pues el camping que teníamos averiguado para hacer noche (prácticamente en la misma cuidad) hace dos años que cerró, y ahora es una zona deportiva. Vemos las alternativas y escogemos otro a unos 10 km dirección noroeste, de forma que nos viene bien para salir mañana evitando las aglomeraciones de la ciudad. Nos instalamos. No vale mucho la pena el hitter la verdad, pero es lo que hay. Dejamos los bultos y nos vamos de nuevo a Estocolmo.Aparcamos cerca de la estación central, en Norrmalm. La ciudad se asienta sobre varias islas. Es imponente, y nos da pena no disponer nada mas que de escasas cuatro horas para poder patearla. Cruzamos a la isla de Gamla Stan, donde está el palacio real. Es muy bonito todo y hay muchísima gente por la calle, paseando, de Imagen
cañas, muchos cenando ya … Los edificios singulares son mas numerosos que los que no llaman la atención. A la isla de Sodermalm no llegamos a cruzar, nos tenemos que conformar con ver como se eleva desde el agua, dominando al resto de la ciudad. Tendrá que ser en otra ocasión. En este punto en el que estamos hay una gran terraza con una zona de conciertos, y está a rebosar de gente. Regresamos hacia Norrmalm atravesando un puente desde el que hay una vista espectacular del museo nacional y de la isla de Skepps-Holmen. Hay un velero amarrado tipo Elcano que nos deja flipando. Pasamos por delante de la ópera y atravesamos unos grandes jardines donde hay un pedazo de fuente - estanque en cuyo extremo se encuentra el american bar. Está abarrotado y pensamos que puede ser un buen sitio para tomar una cerveza y cenar. A los suecos se ve que les va lo americano. No en vano, a lo largo del día vemos varios Ford Mustang, muchos más que cualquier Citroen por ejemplo, que no abundan por estas tierras. Nos apretamos una hamburguesa doble con bacon, aros de cebolla, pepinillo, lechuga y tomate, con sus patatas y su salsa especial. Creo que nunca hemos comido una de estas tan tan buena. Lástima no poder decir lo mismo de la cerveza. Lo que mas nos jode es que después de que nos las sirvan, vemos como al de la mesa de al lado le traen una San Miguel… mecagoenmicalavera ¡! Nos pegan un buen sablazo, pero salimos satisfechos. Volvemos a por la moto y regresamos al camping sin conocer una grandísima parte de la ciudad, pero son casi las once y hay que descansar también. Estocolmo se merece una visita mucho mas prolongada y sosegada. Esperemos que así sea no tardando mucho, porque es un auténtico flipe de lugar.


6ª ETAPA (12-06-09): Estocolmo - Umea
Km: 645.3 Vmed: 89.1 Km/h
Nos ponemos en marcha con las ganas de arañarle a nuestro destino otros 600 y pico km. La mañana es fría y ya es el segundo día que vamos equipados con la ropa interior de los trajes. Aun nos guardamos en la recámara los pantalones y camisetas térmicas, por si las cosas empeoran. De momento vamos bien. A la media hora paramos a desayunar y a repostar. Desde este momento, los dos carriles en cada sentido pasan a ser tres en los dos sentidos durante un montón de km. Se van alternando de forma que nos va tocando un trozo con dos carriles, y cuando se benefician de eso los de enfrente, un trozo con uno solo. Parece suficiente la verdad para el tráfico que hay. Comienza a cerrarse la niebla y baja la temperatura considerablemente. Nos tiramos así muchos km. Cada vez hay menos tráfico y parece que nos acerquemos al fin del mundo. Nada de eso. A medida que nos acercamos a la ciudad de Sundsvall todo vuelve a la normalidad. Incluso levanta la niebla y sube la temperatura. Circulamos unos 50 km con dos motos finlandesas. Una es una preparación preciosa, y la otra una Harley Dyna. Se desvían y nos despedimos. Ha sido un placer rodar junto a ellos. Seguimos viendo muchos coches americanos, y como no, una auténtica legión de Volvos. La carretera discurre Imagen
atravesando lagos y bosques. El terreno es muy llano en general. Algo que nos llama la atención desde ayer es que las nubes están (o eso parece al menos) muy cerca del suelo. A veces parece incluso que se pudieran tocar con las manos. Paramos a comer junto a un lago, abandonando la E4 durante unos 3 km. Merece la pena la incursión, pues Imagen
comemos solos a la orilla de un lago y en medio de una zona de bosque. Las lentejas de hoy no valen mucho, pero la ensalada de pasta que compramos en una gasolinera esta realmente buena. Retomamos la marcha, esperando tras cada curva (que son mas bien pocas) que aparezca por fin la gran visión del golfo de Botnia, pero no llega, pese a que la carretera discurre permanentemente casi al borde de la costa. Se ven perfectamente los entrantes del mar en la tierra, pero nunca esa sensación de divisar mar abierto. Pasamos Ornskoldvik y repostamos poco antes de llegar. Tras sobrepasar Umea, a unos 5 km, llegamos al camping, con la única idea de descansar. Hoy no habrá visitas, hemos de reponer fuerzas. Vamos al súper del camping y compramos para hacernos unos huevos revueltos, pan y dos cervezas. De vuelta al hitter, vemos una especie de extraña moto con sidecar. Comenzamos a hablar con el propietario, un abuelete francés de lo mas agradable. Llega su señora y ahí nos toramos los cuatro de risas mas de media hora. También van a Cabo Norte. Nos despedimos esperando vernos allí, y regresamos a la cabaña comentando lo aventurero de esta pareja de simpáticos abuelillos gabachos. Nos tomamos las cervezas afuera. Ha despejado por completo y el sol calienta. Nos preparamos esa pedazo de cena a la española ¡que coño! Jamón, huevos y pan con tomate. Una pasada. Un colacao calentito y a escribir que se ha dicho. Ahora mismo son las once menos cuarto y aunque el sol no se ve ya, todavía es de día en estas latitudes. Ya estamos muy cerca de las 24 horas de luz. Mañana el objetivo es llegar al círculo polar ártico. Es emocionante.


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Mensaje por Astourer »

7ª ETAPA (13-06-09): Umea - Napapiiri
Km: 528.9 Vmed: 85.9 Km/h
La noche ha sido un poco rara, pues cada vez que nos desvelábamos se veía una claridad como si fueran las diez o las once de la mañana. Salimos a eso de las ocho, y los campos de fútbol junto al camping están plagados de críos jugando. ¡A las ocho de la mañana! Llevamos buena marcha, aunque atravesamos muchas zonas con radares. Vienen bien señalizados. Son como semáforos de esos chiquitillos. A veces disponemos de dos carriles y podemos circular incluso a 110 km/h. Una gran parte del asfalto sueco es de color rojizo, parece que estemos en la pista central de Roland Garros. No sabemos si será por los productos que le echan en invierno para la nieve y el hielo, pero donde apoyan las ruedas de los coches y los camiones se forman unas cárcavas impresionantes. Hay que tener cuidado porque la moto cimbrea. Cuesta trabajo mantener la trayectoria. Además, a medida que rodamos más al norte, el estado del asfalto empeora. Pasamos Skellftea, pasamos junto a Pitea y a Lulea. En estas zonas hay tramos donde la carretera mejora un poco. Vamos en busca de Haparanda, que es el último pueblo de Suecia por esta carretera, y del que hay indicaciones kilométricas desde poco después de Estocolmo. Seguimos viendo Volvos y coches americanos antiguos por un tubo. Además nos llama la atención que muchos coches llevan unos faros supletorios en la parrilla delantera del tamaño de un wok. Será por la falta de luz en invierno. Llevamos casi unos 1000 km viendo señales de “peligro renos”, y vamos a dejar atrás este país sin haber visto ni uno solo. En este tramo rodamos junto a tres goldwings de las antiguas durante uno pocos kms. Hoy ya hemos visto más motos, la mayor parte en sentido contrario. Pasamos por el puente que separa Haparanda de Tornio y ya estamos en Finlandia. ¡Finlandia! La madre que nos parió. Nos suena a estar lejos, pero lejos de verdad. Y es que así es. Paramos a repostar y los surtidores automáticos no reconocen nuestras tarjetas. Momento de pánico. Encontramos una gasolinera tradicional y ahí no nos ponen pega alguna. Menos mal. Por cierto, que aquí es una hora más. Este país tiene el horario adelantado, pues ya estamos muy al este (mas de 24º de longitud). Paramos a comer unas ensaladas de pasta que compramos en la gasolinera. No valen mucho, y además nos acribillan los mosquitos, pese al flis de protección. Hay tres moteros comiendo allí también, pero parecen inmunizados contra estos pequeños aviones de combate. Una hora más tarde llegamos al camping de Napapiiri, donde nos alojan en el Imagen
mejor y más barato hitter hasta el día de hoy. Dejamos los bártulos y nos vamos a visitar el Santa Claus Park, donde está dibujado en el suelo lo que teóricamente es la línea del círculo polar ártico. En estas fechas y a partir de esta latitud, es de día permanentemente. Este pintoresco lugar no deja de ser un vacía-carteras. Todo son tiendas de souvenirs, restaurantes y chiringuitos para dejarse la pasta. Pillamos dos parches de recuerdo, y vemos en un panel donde los chiquillos cuelgan sus cartas una de un “guaje” de Gijón. Me hace ilusión leer a un paisano. Nos parece muy simpático todo el montaje, aunque nosotros somos y seremos siempre de los reyes magos, a ver que va a ser esto. Nos hacemos fotos en unos maderos que hay señalando las distancias Imagen
kilométricas a un montón de capitales y a otros puntos singulares, y también en el cartel
Imagen
de entrada al recinto. Testo de atravesar el círculo polar será algo simbólico, pero nos ha dado un gustazo que te cagas, Si no es porque nuestro amigo Miguel Ángel nos había advertido de lo especial del momento….. y no se equivocaba no ¡ Después damos una vuelta por Rovaniemi, que está con muy poco movimiento(serán así los finlandeses (no sabemos) y volvemos al camping, donde nos preparamos una buena cena, a base de sardinillas en lata, un poco de jamón y unos espaguetis con tomate. Ahora crónica y a Imagen
descansar. Mañana, si todo va bien, atravesaremos la región de Laponia y entraremos por fin en territorio noruego.


8ª ETAPA (14-06-09): Napapiiri - Skoganvarre
Km: 490.9 Vmed: 84.0 Km/h
Hoy tenemos que salir con los trajes de agua ya puestos, pues hay una fina, pero incansable lluvia que nos obliga. Volvemos a pasar frente al Santa Claus Park, y atravesamos de nuevo la línea ficticia del círculo polar. Con el paso de los kilómetros la lluvia va cayendo con más fuerza, y cuando paramos a repostar por primera vez ya estamos totalmente empapados, aunque de momento solamente por fuera. Por cierto, las tarjetas siguen fallando en los surtidores automáticos,. Cómo en caja si funcionan, nos cobran veinte euros, nos dan el billete y se lo podemos introducir en la máquina, saliendo así del paso. Pasado Sodankyla se para un poco y decidimos detenernos a tomar un café en un bar –souvenir (encontraremos bastantes más) que vemos al pie de un lago. El tipo que lo regenta es muy amable, Imagen
y estamos media hora charlando, sobre el cambio climático, el volumen de turistas, la pesca, las diferencias entre nuestras costumbres y las suyas… Le pregunto si Laponia es sólo Finlandia o también hay parte en noruega. Nos explica que la región de Laponia y los lapones comprende parte del norte de Finlandia, de Noruega y de Suecia, y que antes estaban aquí los lapones que las fronteras de los países. Sorprende ver lo que se pueden estirar las cuatro palabras de inglés que sabemos. Retomamos ruta y comienza a llover otra vez, pero se compensa con la visión de algo que llevábamos muchos kilómetros esperando, renos. Están tan tranquilamente junto a la carretera. Nos sorprende su tonalidad, más blanquecina de lo que esperábamos en algunos ejemplares. Vemos uno cruzar la carretera (hay que tener mucho cuidado con eso, y tras pasar nosotros, se cruzan otros dos por detrás. Seguimos ruta hacia Ivalo. Las gasolineras en esta zona van espaciándose cada vez más. Hay que tener cuidado con eso. A medida que avanzamos va cambiando la vegetación. Los árboles se van espaciando un poco y se ven bastantes metros bosque adentro. El asfalto en lo que va de día está bastante bien, y hay muy poco tráfico. Hay que ir con mucho cuidado no obstante, con el agua que cae y los renos. Vemos bastantes motos hoy, en ambos sentidos; muchas de ellas trail. En Ivalo repostamos en una gasolinera (de las de las de pago tradicional por suerte). Tiene un restaurante anexo y comemos barato y en cantidad. Probamos por fin la carne de reno (en Suecia se dice vilt, en Finlandia reindeer y poponoseqé en Laponia). Seguimos ruta, y a partir de aquí la vegetación ya es la pura tundra de las regiones árticas europeas. Acabamos de pasar a escasos 40 kms de la frontera con Rusia. Comienza a haber más desnivel y curvas, hubiésemos disfrutado de no estar cayendo agua por un tubo. Atravesamos Inari, y pasado Kaamanen cogemos la carretera 92, donde vemos el primer cartel hacia nuestro destino.
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Nos da mucha alegría. Esta carretera nos llevará a territorio noruego por fin, pero ojo, son unos 90 kms sin una sola gasolinera, con un asfalto perronero y con continuos cambios de rasante, con el consiguiente peligro de encontrarse un reno tras cada loma. Por fin se acaba el suplicio y llegamos a Karasjok, (capital de laponia), ya en la región noruega de Finnmark, donde hacemos una parada en un pequeño parque temático sami, con sus cabañas y esas cosas. Seguimos otros 50 kms como si nos estuviéramos duchando hacia Skoganvarre, donde paramos en el camping junto a un lago. Ahora ya estamos empapados también por dentro. Nos ponemos cómodos y secos y tomamos un café con los dueños y una empleada que es finlandesa, y que habla un poco de español. Sorprende la verdad. Cenamos en el bar del camping un pollo buenísimo con patatas y ensalada, pero buenísimo buenísimo. El camping no es gran cosa, pero está en un enclave precioso, y la amabilidad de los dueños hace que sea un sitio formidable para hacer noche. Mañana partimos hacia nuestro gran objetivo. La emoción va en aumento.


9ª ETAPA (15-06-09): Skoganvarre - Nordkapp
Km: 233.4 Vmed: 65.0 Km/h Peajes: 13.10 E
Esta noche (que no es de noche) ha sido difícil para mí, pero no para Estela que ha dormido a pierna suelta la jodía. A mí la emoción y los nervios me han impedido dormir. Sólo a ratos pegue ojo. Salgo a pasear a eso de la una de madrugada, es completamente de día, Imagen
aunque sigue nubladísimo y no deja de llover. Qué locura para esta gente. Y en invierno sin ver la luz del sol.
Salimos bajo el agua fina de la lluvia mañanera. En Lakselv repostamos y desayunamos. A partir de aquí comenzamos a bordear el golfo de Porsangen, una inmensa lengua de mar de más de 150 kms, que recorremos con muchísima precaución, porque los renos aquí ya se cuentan por manadas. Ayer nos contó el de la tienda de souvenirs de Imagen
Finlandia, que la causa por la que se acercan a la costa en verano son ni más ni menos que los mosquitos, ¡Quién lo iba a decir! Además de eso, la carretera se hace revirada, el asfalto es malo, lleve con ganas y cuando te encuentras un autobús de frente acojona un poco, pues no aminoran lo más mínimo. Todo esto, más las ansias por llegar convierten este tramo Imagen
en agotador. Por fin llegamos al túnel que une la isla de Cabo Norte con tierra firme. Son casi 7 kms, primero baja con una pendiente muy pronunciada, para salvar el mar bajo su lecho, y luego asciende de un modo que nunca había visto en un túnel hasta hoy. Entramos en la isla. Hay neveros que resisten la llegada de las temperaturas más benévolas incluso a nivel del mar. Aunque a partir de ahora son los meses buenos y tolerables, hace un frío de cojones. Creo que nunca hemos bajado de 5 grados pero con la niebla que ha ido apareciendo, y que va en aumento, esa sensación se multiplica. Llegamos a Honningsvag, donde repostamos y seguimos ruta cada vez con más nervios. A 13 kms está el camping donde ya ayer hicimos reserva para pernoctar. Paramos, descargamos la moto y nos disponemos a abordar la ascensión a los acantilados de Nordkapp. De repente, aparecen entre la niebla unas cabinas de peaje, donde nos cobran la entrada al recinto. Aparcamos la moto y seguimos a pie unos 100 o 200 metros, y se presenta ante nosotros un edificio. Entramos por una puerta, salimos por la de enfrente, y caminamos otros 100 metros más o menos. Ahí está. Es la bola del mundo que simboliza que estamos en el punto más septentrional de Europa.
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Nos abrazamos. Lo hemos conseguido. Hemos hecho realidad un sueño en este momento. Pero no se ve nada. Encontramos españoles allí. Nos fundimos en un abrazo emotivo. Tres vienen de Canarias, nada menos, y dos de Málaga, padre e hijo. Nos hacemos una foto para el recuerdo.
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Pasamos 6 horas en el recinto, haciendo algunas compras, comiendo, visitando el mirador el rey, que está a medio acantilado, y al que se accede por un túnel excavado en la roca. Ahí vemos que comienza a dispersarse un poco la niebla. Subimos de nuevo a la bola y a eso de las tres y media se abre un poco de claro y por fin podemos divisar la espectacular estampa de los acantilados, y a sus pies, majestuoso, el mar de Barents. No vemos mucho mas allá, Imagen
pero pone los pelos de punta los 300 m. de caída hasta las hoy tranquilas aguas. Sabemos que más allá, tan solo hay 2000 kilómetros de frío mar, y el casquete polar. No hay palabras. El momento es especial y nuestras caras lo reflejan como espejos. Enseguida se nos echa encima de nuevo la niebla, pero antes aprovechamos para visitar el monumento a los niños del mundo. Hacemos nuestro montoncito de piedras, pues se ve que es costumbre, Imagen
y se cuentan por cientos o miles. Nos vamos a ver un video que proyectan cada hora sobre las estaciones del año en Nordkapp y que es precioso. También charlamos un rato con un guaje de Oviedo que trabaja aquí, y que nos cuenta que se viene cuatro meses y le sale muy en cuenta. Pagan bien. Insisto en no irnos sin pasar la moto por un hueco que hay hasta la mismísima bola. No se puede, pero a lo largo del día hemos visto cómo muchos lo han hecho. Hacemos la foto de rigor junto al emblemático monumento, pues ella se lo merece tanto o más que nosotros. Nos ha traído hasta aquí, ahora le toca llevarnos de vuelta a casa.
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Pensábamos quedarnos a ver el sol de medianoche, pero nos aseguran que hoy no va a dejarse ver. Desandamos los 13 kms que hay hasta nuestra cabaña (la de hoy es casi de lujo). Hay una pareja de italianos que duermen aquí también, y que han hecho el viaje en una scooter de 500 cc. Es su segunda vez. Charlamos con ellos un buen rato. Mañana, dejaremos atrás este fantástico lugar con el orgullo de haber conseguido llegar hasta aquí. Ahora toca regresar.
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10ª ETAPA (16-06-09): Nordkapp - Tromso
Km: 528.3/537.5 (moto/total) Vmed: 68.8 Km/h Peajes: 13.10 E Ferrys: 20.16 E
Dejamos atrás Cabo Norte tal y cómo nos lo encontramos ayer, con una niebla intensa y Imagen
con agua. Visitamos Honningsvag, un pueblo pesquero a 30 kms del Cabo dónde vemos por primera vez los famosos secaderos de pescado. Nos acercamos al Ice Bar, que cómo su propio nombre indica es un bar de hielo, pero es temprano y aún está cerrado. Ponemos rumbo sur. En el túnel nada más pasar el pueblo, la moto se va de las dos ruedas. Menos mal que es en recta. No sabemos que coño hay en el suelo, pero ese medio segundo de pérdida de control nos deja blancos. Pasado el susto, afrontamos el túnel largo que une la isla con tierra firme. Le pregunto al del peaje por el desnivel que salva el túnel 212 metros. Me quedo estupefacto. Impresiona, pero no pensábamos que bajaba tanto. Desandamos mucha parte del camino que nos llevo a Nordkapp. En sentido contrario, muchos moteros que van buscando su sueño. Creemos saber lo que están pensando en ese momento y les saludamos intentando transmitirles ánimos. Nos cruzamos también con los franceses del sidecar que conocimos en Umea, no sabemos si nos reconocen, ¡con un par abuelos! . Nos desviamos buscando Alta, cogemos altura y circulamos bastantes kms por una especie de altiplano, donde hay mucha nieve y ríos con bastante caudal, imaginamos que por el deshielo. Comenzamos a bajar, y aparece ante nosotros el majestuoso Altafjorden, que comenzamos a bordear. Disfrutamos del Imagen
paisaje y también de las carreteras, por fin enlazamos kms de curvas. El asfalto desmerece el trazado, pero es lo que hay. Los paisajes dejan sin habla. Nos hacemos un bocata de lomo que nos sabe a gloria en el Restalfjorden, y como llegamos pronto a la parada que teníamos prevista y estamos disfrutando de la ruta, decidimos seguir. Cogemos un ferry que une las localidades de Olderdalen y Lyngseidet. El capitán nos llama al puente y se tira un rato con nosotros hablando en español, dice que ha trabajado con españoles y fue aprendiendo el idioma. Hay muchos botones y palancas allí, pero el hombre sólo nos presta atención a nosotros, nos pregunta si nos gusta su país. Qué le vamos a decir, si además es la verdad, nos encanta. Salimos del ferry y continuamos dirección Tromso. Cogemos otro ferry pequeño y unos 40 kms después llegamos a esta curiosa ciudad separada de tierra firme por un gran puente. Nos alojamos en una cabaña del camping que no está mal.
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El primer día de regreso por Noruega ha sido maravilloso, aunque tal vez el más frío de todo lo que llevamos recorrido. Ambas cosas se nos notan en la cara, pero el primer impacto de ver el mar adentrándose en la montaña con los varios tonos de azul que provoca el cambiante cielo, el verde de la vegetación, el blanco de la nieve… no sabe uno dónde mirar ni qué decir. Estamos cansados. Nos hacemos un arroz con setas que nos pone a tono, crónica y a la cama. Mañana por la mañana visitaremos la ciudad aprovechando que la ruta es corta. La etapa de hoy nos ha calado hondo en el corazón, pero también ha pasado factura en el cuerpo. A ver si empezamos a tener un poco de buen tiempo, que ya toca.


11ª ETAPA (17-06-09): Tromso - Andenes
Km: 317.4/357.4 (moto/total) Vmed: 54.7 Km/h Ferrys: 48.05 E
Dejamos el camping de Tromso. Hemos descansado muy bien, parece que ya tenemos el cuerpo totalmente habituado a la ausencia de oscuridad. Nos vamos a visitar la ciudad, y comenzamos por la catedral, que está en el lado que no es isla, al igual que el camping. Es conocida como la catedral del ártico, y es de hormigón. Se construyó a mediados del siglo pasado. Tiene una extraña forma de triángulo en disminución, con una pedazo vidriera también triangular de 23 m. de altura. Está cerrada. Cruzamos el puente y vamos a ver el museo polar, dedicado a las expediciones al ártico, a los métodos que usaban para la caza de osos y focas, y a la vida de Amundsen, el explorador. Aquí, con la otra exploradora.
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No abre hasta las 11. Joder!! Decidimos ir a Polaria. Abren en unos minutos y esperamos. Merece la pena. Vemos un documental acojonante sobre la isla de Svalvard, sus paisajes y animales, y luego vemos un acuario enorme con focas, tanto desde súperficie como desde abajo. Una de ellas nos recibe soltando un truño descomunal. También vemos una especie de rodaballos y meros enormes, y otros muchos que no sabemos lo que son. Hay además dos ejemplares del famoso cangrejo real (hasta 10 kg que puede pesar el bicho).Salimos de allí a eso de las once y pico. Para atravesar la isla de Tromso hay una red de túneles excavados en la roca con glorietas y todo. Llama verdaderamente la atención. Vamos en busca de Sommaroy, donde cogeremos un ferry que nos llevará a la isla de Senja. Los paisajes son brutales, pero este asfalto se disfrutaría un poco más con una Ktm Adventure. Llegamos allí, y contratiempo al canto. El ferry no sale hasta las cuatro menos cuarto, y apenas son las doce y cuarto. Buscamos ruta alternativa, pues pensamos que para estar allí tres horas y media parados, muy mal se nos tiene que dar para no llegar bordeando cuatro fiordos y cruzando un puente. Pues bien, después de esto nos lo pensaremos mucho para volver a hacer algo de esto. Si hay ferry es por algo, ya no nos cabe duda. Nos vamos por unas carreteras con un firme espantoso, atravesando unos parajes de cuento que al menos nos alegran la vista. Cogemos un pequeño ferry y al bajarnos … obras … 10 km de carretera sin asfaltar. Yo ya voy cagándome en todo, pero claro, das una curva y una cascada, das otra y un fiordo, y se te va pasando. Tenemos que ir buscando Finnsnes, la entrada a Senja a través de un puente. El gps nos manda por un atajo, y donde se supone que había un puente, no hay nada más que agua. Nos acordamos de Garmin y de toda su raza, pero no hay tiempo que perder. Tenemos que estar en Gryllefjord antes de las siete, hora del último ferry a Andenes, en las islas Vesteralen, donde tenemos previsto dormir, y si es posible, ver por fin el sol de medianoche. Entramos en Senja a la misma hora que si hubiésemos esperado el famoso ferry, y lo hacemos con un atasco monumental en el puente. Se ha salido de la carretera un autobús y están dando paso alternativo al tráfico. A mi ya me entra la psicosis de perder el barco, aunque quedan más de dos horas para hacer tan solo 86 km. Son impresionantes también los paisajes Imagen
aquí. Llegamos a Gryllefjord con casi una hora de margen, y bastante cansados. Hemos tenido de todo, hasta granizo, pero lo peor de todo sin duda, el asfalto.
El trayecto del ferry es de unos 37 km. Tarda una hora y tres cuartos, y el barco se mueve más que un perro para echarse.. Yo me mareo un poco, pero Estela se pone fatal y pasa un viaje malísimo. Una vez en Andenes, cogemos un hitter en el mismo puerto pesquero. Es casi de lujo, y su precio también, pero no salimos del barco con cuerpo como para buscar mucho más. Además, ha despejado casi por completo, y con toda seguridad podremos ver por fin el sol de medianoche, después de pasar cuatro noches en el círculo polar sin conseguirlo. Lo vemos desde el espigón del puerto, sentados sobre una roca. Es muy bonito. Va bajando hasta tocar casi el horizonte, y luego remonta otra vez.
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Hoy era la última oportunidad, pues mañana, que haremos noche en Moskenes si todo va bien, no se podrá ver por culpa de la orientación sureste del pueblo, pese a encontrarse aun en zona de 24 horas de luz. Todo el esfuerzo de hoy se ha visto recompensado por este rato casi mágico. Nos vamos a dormir. Mañana, las islas Vesteralen y Lofoten, de norte a sur.


12ª ETAPA (18-06-09): Andenes - Reine
Km: 316.0/323.7 (moto/total) Vmed: 62.3 Km/h Ferrys: 9.63 E
Dejamos atrás con un poco de pena la cabaña en el puertecillo de Andenes. Hemos descansado bien, y hace un día de sol sin medias tintas. El primero desde que comenzamos este viaje. Vamos bordeando la isla por el oeste, disfrutando de unas vistas maravillosas, y de un asfalto al menos medio decente. En esta parte de las Vesteralen encontramos montaña, pero también bastante planicie. Estamos en la isla de Andoya, y cruzamos a la de Hinnoya por el típico puente noruego, que sube unos 40 m. sobre el agua para dejar pasar los barcos, e inmediatamente baja de nuevo. Esta es la isla más grande de todo el país. Vamos en dirección a Sortland, ya en la isla de Langoya.
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Nos parece un pueblo muy bonito, y de un tamaño ya bastante respetable. En el puerto vemos amarrado un buque de guerra. Sorprende un poco. Llegamos hasta Melbu, alucinando con lo que hemos visto, y esperamos unos 45 minutos al ferry que nos ha de cruzar a Fiskebol, ya en las islas Lofoten. El paisaje que vemos a partir de ahora ningunea a cualquier otro. Es simplemente brutal. Escarpadas e imponentes montañas como dientes afilados Imagen
sobre los fiordos y los pequeños pueblos pesqueros. Las lenguas de agua toman todo tipo de tonalidades verdosas, y en las montañas no faltan las alargadas manchas blancas de la nieve que no se rinde. Pasamos por la localidad de Svolvaer, la más grande de Lofoten, y ya siguiendo siempre la E10 vamos atravesando pintorescos pueblos. En uno de ellos hay un museo vikingo, pero decidimos no entrar.
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En otro encontramos una playa paradisíaca, y ya pasando a la orilla este, pequeños pueblos pesqueros como Hanoi, Reine, y nuestro destino, Moskenes, lugares que tienen Imagen
un encanto especial. El enclave resulta poco menos que imposible de describir. Esto hay que verlo una vez en la vida al menos. En moto, en coche, en autocaravana, en bici o como sea, pero cada uno con sus propios ojos. Vamos al camping de Moskenes, que está junto al embarque del ferry de mañana, pero es solo para caravanas y tiendas, no hay hitters. Desandamos unos cuatro o cinco kms hasta Reine, donde hay un complejo de alojamientos de este tipo. Es de cuento, pero el precio es real como la vida misma. No podemos buscar mucho más, pues mañana hemos de estar a las seis de la mañana en el barco. No podemos separarnos mucho de Moskenes. Nos ponemos cómodos, nos tomamos un cervezón y damos un paseo por el pueblo. Vemos los secaderos de pescado, el campo de fútbol, Imagen
el puertecillo… Hay muy poca vida a esta hora.
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Se nos viene a la cabeza lo duro que ha de ser el invierno aquí. Cenamos una sopita caliente y un revuelto de setas que está para olvidarlo pronto. Organizamos todo para no entretenernos mañana, crónica y a la cama. Son las 23:00 y es completamente de día. Mañana a las cinco se toca diana. Ya dormiremos si hace falta las tres horas y media que tarda el ferry en llegar desde aquí hasta Bodo, si es que no nos mareamos. Vesteralen y Lofoten, hasta ahora el mejor día de paisajes y de moto.


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13ª ETAPA (19-06-09): Reine - Svenningdal
Km: 401.3/497.3 (moto/total) Vmed: 66.8 Km/h Ferrys: 45.14 E
Que madrugón a cuenta del barquito de marras. Nos dan paso a eso de las seis menos cuarto a las bodegas del barco. Atamos la moto como para pasar un tsunami y subimos al salón. Estela, que las pasó putísimas antesdeayer, se sienta allí y ya no se mueve hasta la llegada. Yo me dedico a hacer fotos desde la cubierta, y a brujulear por ahí. A medida que nos alejamos de las islas, se me pierde la mirada en sus escarpadas montañas, que Imagen
cortan el cielo como una sierra. Me pregunto cuando volveremos por aquí. Ha sido memorable. Llegamos a Bodo y vamos directos a la oficina de turismo a por los horarios del Saltstraumen, una corriente de agua 30 km al sur de la ciudad, que al atravesar un paso estrecho forma un remolino enorme. Aparece y desaparece con las oscilaciones de la marea. Cuando llegamos, hace poco que ha terminado. Sucede cada seis horas mas o menos, es decir, que la mala suerte ha hecho que nos coincida pasar por aquí en el peor momento. La corriente aun es fuerte, pero ya no hay remolino. Los patos se entretienen dejándose arrastrar por el agua, me gustaría ver si le echan los mismos huevos cuando este fenómeno está en su máximo apogeo. Al menos, el desviarnos hasta aquí nos hace recorrer unos 70 km en busca de la mítica E6 que resultan ser espectaculares, y esta vez no solo por la maravillosa vista de fiordos, lagos, bosques y cascadas, sino también por la carretera, con un asfalto muy decente Imagen
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y un trazado divertido. Gracias a esto se me va pasando el rebote del remolino. Una vez en la E6, vamos rodando con un río permanentemente al lado, bien de un lado o del otro, con continuos saltos de agua. Vamos ganado altura. Pasamos por un parque nacional, y ya cuando llegamos a la máxima cota de esta carretera, todo el entorno está nevado. Un poco más adelante, y antes de la ciudad de Mo i Rana, cruzamos de nuevo el círculo polar, después de 7 días en territorio ártico. En este punto hay un restaurante, una tienda de souvenirs, dos globos terráqueos de metal sobre sendos pedestales de piedra, un monumento a los prisioneros yugoslavos de la 2ª guerra mundial que murieron el la construcción del ferrocarril (que discurre mucho rato paralelo a la carretera)… También encontramos miles de montoncillos de piedras, como en Cabo Norte. Reconstruimos uno que está caído.
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Ahora mismo estaremos a menos de 10 km de la frontera con Suecia. Al volver a la moto, observo como tenemos una fuga de valvulina en el cardan. No es la primera vez. Se ve que pasa a través de algún retén que no hace correctamente su trabajo, y va perdiendo un poco de vez en cuando. Se acabó el rodar con la cabeza relajada. Comenzamos el descenso hacia Mo i Rana, y la nieve se va disipando. Paramos a comer en un área de descanso junto al río, que en este punto ha ganado anchura. Hay un súper al lado donde hacen pizzas, y nos enchufamos una calzone así de bien. Llegamos a la ciudad. Los núcleos de población parecen más activos cuanto más al sur están. Hay bastante gente por la zona baja de la ciudad, junto al mar. No tiene mucho de especial este lugar, parece semi-industrial. Seguimos hacia Mosjoen, donde tenemos previsto hacer noche. El camino es una pasada, entre bosques, ríos, lagos y cascadas. Se convierte en rutinario este patrón. Hemos madrugado y comenzamos a estar cansados. El camping de Mosjoen está completo. Tiene al lado unos campos de fútbol, como el de Umea, y está plagado de chavalería. Tenemos que hacer 50 km más hasta Svenningdal, donde no tenemos problema para encontrar una cabaña maja y bien de precio.
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Charlamos un rato con un murciano que está subiendo a Cabo Norte en una Bmw Lt, y nos preparamos una buena cena a base de queso, ensalada y carne de ternera que hemos comprado esta tarde. Recarga total de pilas. Ahora a dormir que ya van muchas horas en pie. Aquí ya debería haber al menos un ratillo de noche. Parece una pijada, pero se echa en falta aullarle a la luna.


14ª ETAPA (20-06-09): Svenningdal - Trondheim
Km: 359.8 Vmed: 78.3 Km/h
Salimos del camping con la idea de llegar a la ciudad de Trondheim lo antes posible, pues hoy solo tenemos por delante unos trescientos y pico kms de E6, sin ninguna idea de parar durante el trayecto a visitar nada. Vamos separados de la costa hasta poco antes de nuestro destino, pero no por ello el paisaje es menos bonito. Continua habiendo enormes lagos, algunos de ellos con el agua tan mansa que se refleja todo como en un espejo. Vamos atravesando interminables bosques, y hay tan poco tráfico que parece que nos hayamos perdido. De vez en cuando aparece algún pueblo, con su consiguiente limitación a 60 km/h. Cuanto más al sur vamos, mas bullicio (si se puede llamar así) vamos viendo en los sitios por los que pasamos. Casi sin darnos cuenta nos plantamos en el Vikhammer Camping, en Malvik. Es el más cercano a Trondheim que encontramos, unos 12 km antes. Dejamos los trastos y nos vamos a la ciudad. Llueve. En la oficina de turismo, la chica habla algo de español. Nos dice que es lo más interesante para visitar, y también nos recomienda un restaurante para comer algo típico de allí. Está junto al puente viejo, y comemos reno y bacalao, que pica como la madre que lo parió. Lo encontramos rico aun así. La chica nos dijo que era asequible, pero esa palabra no tiene el mismo significado aquí que en España. Aun así, quedamos satisfechos., que no se diga que no probamos la cocina tradicional noruega.
Visitamos el barrio antiguo, una fortaleza que tiene una vista muy bonita de la ciudad y el puente viejo, desde donde se ven los edificios que dan al canal, con su base de maderas. Imagen
Después visitamos la famosa catedral de Nídaros, que es impresionante, y en la que se está Imagen
celebrando una boda. Recorremos las calles principales del centro, donde hay mercadillos y conciertos. Debe ser festivo. Seguimos caminando por la zona del puerto deportivo, y encontramos una zona comercial con muchas terrazas. Aprovechamos a comprar para cenar. Ya son cerca de las siete de la tarde, y regresamos al camping. Nos tomamos una San Miguel en la terracilla de la cabaña mientras comentamos el día. Nos ha gustado mucho esta ciudad. Quizás el hecho de que sea sábado y haya fiesterilla aporta su grano de arena. Nos hacemos una cena a base de espaguetis tres quesos. Tenemos sueño. Mañana recorreremos la famosa carretera del Atlántico, la de los Trolls y la de las Águilas. Un trayecto prometedor.


15ª ETAPA (21-06-09): Trondheim - Geiranger
Km: 420.2/437.7 (moto/total) Vmed: 65.5 Km/h Ferrys: 32.82 E
Hoy decidimos madrugar un poco más, porque es una etapa de bastantes kms de carretera revirada. Salimos del camping con bastantes nubes, pero sin agua. Con el paso de los kms va abriendo cada vez más. Dejamos a un lado la E6, que sigue su curso hacia Oslo, y nos vamos por la E39. Unos kms mas adelante, contratiempo al canto. Está cortada por obras, y desvían el tráfico hacia Kristiansand por Kyrksaeterora. No nos causa demasiado trastorno porque teníamos pensado desviarnos más adelante para hacer la carretera del Atlántico. Además, merece la pena apuntarse este desvío como visita obligada. Fantástica la ruta. Que maravilla Imagen
de vistas, entre lagos, fiordos y puentes que los cruzan. Y con la siempre presente y tupida vegetación de la zona. Llegamos a Tommervag y tenemos que esperar por el ferry unos 40 minutos.Cruzamos a Kristiansand, atravesamos la cuidad y y de nuevo ferry a Bremsnes. Ahí está por fin la carretera del Atlántico, que une un montón de islas e islotes mediante otro Imagen
montón de puentes, y que es realmente alucinante. Después nos dirigimos a Molde, momento en el cual nuestro amigo Garmin decide tomar 10 kms de atajo, al menos cuatro de ellos sin asfaltar. Que cabronazo! Y yo que gilipollas por hacerle caso. Encima veo una señal de fin de limitación a 60 km/h. Me sonrío bajo el casco… ni Marc Coma sacaría provecho de eso. Volvemos a la normalidad, y cruzamos un fiordo a través de un túnel bajo las aguas. Cogemos otro ferry, en el que aprovechamos para comer un grasiento perrito, y atravesamos así el Langfjorden. Ya desde bastante antes de Molde se ve muchísima montaña, pero ahora nos Imagen
estamos adentrando de lleno en ella. Pasamos Andalsnes y comenzamos la subida a Imagen
Trollstigveien, por la conocida como la carretera de los Trolls. Es acojonante. Una carretera por una pared de roca flanqueada por dos tremendas cascadas con una sucesión de curvas de Imagen
180º que con esta moto ponen a uno a prueba. Es muy difícil de describir, y las fotos no hacen justicia a este lugar. Arriba, nieve, un par de miradores y varias tiendas de souvenirs. Nos Imagen
compramos un par de parches y un imán para la nevera. Seguimos ruta todavía alucinando con este lugar. Vamos bajando poco a poco hacia el Tajfjorden, que cruzamos en ferry. Charlamos un rato con un escocés con falda y todo, que está recorriendo el país en autostop. Que caña! Seguimos ruta, y la carretera vuelve a ganar altura. De repente, y tras coronar un pequeño collado, se aparece ante nosotros el Geirangerfjorden, imponente, y muchos metros Imagen
por debajo de donde estamos. Fondeado en él, un pedazo de crucero del copón. Paramos en un mirador que hay y comentamos que tal vez esta sea la vista más espectacular que jamás hayamos tenido oportunidad de contemplar. Esto es muy difícil de contar. Hay que verlo una Imagen
vez en la vida al menos. Serpenteando entre las montañas avanza la lengua de agua, que muere en el bullicioso pueblo de Geiranger, totalmente orientado al turismo. Bajamos por la que se conoce como carretera del Águila, y otro lote de curvas de 180º. Justo antes del pueblo, el camping, en un enclave de lo mejor que se pueda uno imaginar. Cogemos cabaña (hoy toca sin baño) y vamos al súper del pueblo a comprar para cenar. Después, le pregunto al del camping que hasta que hora funciona el barco que hace un recorrido turístico por el fiordo. Ya es demasiado tarde, pero me dice que nos alquila una barca a motor (10 cv) a razón de unos 30 E la hora. No lo dudamos. Desde el fiordo hay una vista alucinante de unas cascadas enormes que bajan de la montaña. El crucero ya se va, y nos adelanta. Nos sentimos minúsculos, y eso que habrá fácilmente mas de 60 m de distancia. Va muy despacio, pero la olilla que deja nos menea un poco. Así pues, media hora fiordo adelante viendo cascadas, y Imagen
Imagen
media hora fiordo atrás, en busca del embarcadero. Ha merecido la pena sin duda. Ya en el camping, nos tomamos un aperitivo con queso y aceitunas, pero sin cerveza, pues nos dijeron en el súper que los domingos no venden alcohol, lo que nos dejó un poco flipados. Se viene un tipo que viaja en Harley a charlar con nosotros. Llegado este punto, creo que ya hablo más inglés que el mismísimo Muzzy. Nos cenamos unas pechugas de pollo a la plancha y una ensalada y nos vamos a la cama alucinando todavía con el recorrido de hoy, que ha subido a lo más alto del podium desbancando al de las islas Lofoten. Esto hay que venir y verlo.
Última edición por Astourer el 06 Jul 2009, 22:03, editado 1 vez en total.


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16ª ETAPA (22-06-09): Geiranger - Bergen
Km: 420.7/424.9 (moto/total) Vmed: 63.4 Km/h Peajes: 8.4 E Ferrys: 7.95 E
Nos levantamos, y la sensación de abrir la cortina de la cabaña y contemplar de nuevo el Geirangerfjorden nos pone los pelos de punta. Desayunamos, cargamos la burrita y comenzamos la ascensión de un puerto dirección Grotli. A media subida volvemos a tener una vista alucinante de este fiordo que tanto nos ha gustado. Al coronar la ascensión, nos quedamos con la boca abierta al encontrarnos con un lago casi completamente helado. Es un Imagen
poco sobrecogedor, pues a esta hora apenas hay nadie por la carretera. Nos parece estar en pleno invierno, aunque la temperatura no es demasiado baja. Sin llegar a Grotli, nos desviamos dirección Stryn, por una carretera que baja atravesando dos túneles de 7 y 3 kms muy mal iluminados. Están excavados en roca pura, y cuando llevamos ya varios minutos de descenso sin tregua tenemos una sensación extraña, como de bajar a los infiernos, aunque imaginamos que hará mas calor allí, porque aquí ha bajado la temperatura un huevo. Llegamos por fin a Stryn y bordeamos su magnífico fiordo. Ahora toca subir, y volvemos a atravesar varios túneles. Tras uno de los más largos, por fin se nos aparecen las estribaciones más meridionales del glaciar de Jostedaal. Es verdaderamente bonito, y parece que se vaya a Imagen
venir abajo en cualquier momento. Desde este lugar llamo por teléfono a varios talleres de Bergen para que nos rellenen la valvulina de la transmisión. También les pido la rueda trasera, pero ni en los dos que hay de Kawa, ni en uno específico de ruedas, la tienen disponible. La mierda de siempre con la 170/70/16. Llevamos el neumático muy cuadrado ya, parte por culpa del peso y parte por el abrasivo asfalto escandinavo. Por suerte, aun cuenta con algo de dibujo, y eso que lo pusimos nuevo para venir. Intentamos sin éxito contactar con Hamburgo. Seguimos dirección Sogndal, donde nos tienen parados más de media hora por obras en un túnel. Aquí no se ponen nerviosos. Cogemos un ferry que nos pasa de Hella a Vangsnes y llegamos al pueblo de Vik, donde visitamos una iglesia tradicional escandinava, que es de Imagen
madera, y que se llama Hopperstad o algo así. Seguimos ruta y comenzamos de nuevo a tomar mucha altura. Nos sorprenden en sentido descendente varios individuos en una especie de monopatines de competición, ataviados con protecciones y cascos integrales. Van como locos. Y detrás bajan grabándoles en video desde dos coches. Quedamos a cuadros. Por fin, coronamos el puerto y de nuevo nieve y otro lago helado. No deja de sorprendernos este país. Bajando la otra vertiente, más cascadas impresionantes. Es peligroso conducir aquí, no tiene Imagen
uno ojos suficientes para tanto como hay que mirar. Y luego están las ovejas, que ya van varios días que nos las encontramos por la carretera como Pedro por su casa.
Seguimos hacia Voss, donde posiblemente sea festivo porque nos encontramos con un ambientazo del copón de la vela. Pedimos dos pizzas en la terraza de un italiano y sale el tío con dos ruedacas que no sabemos si comérnoslas o ponérselas a la moto. Tenemos que dejar allí casi la mitad, que le vamos a hacer. Continuamos ya lo poco que queda hasta el camping que tenemos averiguado, y que esta unos kms antes de Bergen. Una vez allí, le echo huevos y me pego un baño. Está bastante fría. Me acuerdo de Troski, que agua que ve, allá que se mete.
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Charlamos un buen rato con tres alemanes (dos hombres y una mujer) que viajan como no en sus tres Bmw. A uno de ellos le acaban de soplar 300 E por cambiar el neumático delantero. También hablamos con un checo que viaja en una Varadero, y me dice que se la trae al pairo el mal asfalto, que con su moto no tiene problema. Pese a todo, el firme de hoy ha mejorado en calidad. Nos hacemos una ensalada de pasta para cenar, un colacao bien caliente y a la cama. Un día francamente magnífico.


17ª ETAPA (23-06-09): Bergen - Preikestolen
Km: 261.5/295.3 (moto/total) Vmed: 59.8 Km/h Ferrys: 36.18 E
Desde el camping hasta la ciudad de Bergen, nos comemos todo el atasco de entrada a la ciudad. Es la hora de empezar a currar y los accesos están que hierven. Buscamos el taller de Kawa. Está justo detrás del famoso viejo muelle. Dejamos la moto en la puerta, ya que no Imagen
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abren hasta las diez, y nos vamos a ver lo más típico. En el mercado de pescado, un carrao de Imagen
españoles currando. Compramos algo de salmón y de ballena. Nos lo envasan al vacío y nos aseguran que nos llegará en buenas condiciones a España. Ya veremos. Charlamos un rato con Marc, un chaval de Lleida mas majo que el copón, que nos cuenta que se viene a hacer la temporada y que gana bastante pasta. Además dice que se encuentra muy a gusto aquí. Regresamos al taller, y le cuento como puedo la movida del cardan. Me dice que nos rellena la valvulina, por lo que haya podido perder, para que podamos llegar a España (creemos que la fuga es pequeña). Nos manda a hacer turismo mientras apaña la moto, así que cogemos un funicular que sube a un mirador desde el que hay una vista alucinante de la ciudad, que es Imagen
bastante grande. Desde aquí arriba contacto por fin con una kawa de Hamburgo, para ver si me consigue el neumático para el viernes (hoy es martes). No la tiene en stock, y me dice que no puede ordenar el pedido telefónicamente. Le pregunto que se supone que debo hacer, y me dice que no sabe con bastante indiferencia. Tras cagarme en su puta madre en mi correcto alemán, llamo a otro taller, en este caso de las afueras. Por fin alguien me soluciona algo. Me dice que el viernes tiene aquí el neumático esperándonos. Intento expresarle lo agradecido que estoy, pero no se si llega a entenderme del todo. En fin, que solventado este problemón (el neumático esta como para llegar hasta allí sin problemas) bajamos en el funicular a por la moto, a este otro taller. Esperamos un cuarto de hora y nos la ponen en la puerta . No nos cobran ni una corona de esas. Nos sorprende, porque entre desmontar la maleta izquierda, rellenar y montarla, bien me esperaba yo algo de mano de obra, aunque no caobraran el líquido. Les damos las gracias y ponemos rumbo a Stavanger por la ya mítica para nosotros E39. Ya son mas de las doce, menos mal que no es mucha la distancia. Cogemos dos ferrys para llegar. El paisaje es muy bonito, pero ya se ven diferencias con el de días atrás. Pasamos de una isla a otra por un túnel bajo el agua, concretamente 260 metros bajo el agua, en tan solo 6 o 7 km. Impresiona. Circunvalamos Stavanger, donde hay un museo sobre la industria petrolera noruega que no estaría mal visitar, pero teta y sopa no cabe en la boca. Nos Imagen
desviamos de la E39 dirección Lauvik, donde cogemos un pequeño ferry para cruzar hacia el Lysefjorden. Unos kms más y llegamos al camping Preikestolen. No tienen cabañas aquí, pero nos dicen que justo antes de donde comienza la ascensión al púlpito (como se conoce también este emblemático lugar) hay un complejo donde ofrecen alojamientos en habitaciones con baño. La idea es quedarnos dos noches, para hacer mañana la ascensión y no tocar la moto, pero el precio es desorbitado (160 E) y cambiamos de idea. Quedaremos una noche, y mañana para subir dejamos las cosas en un cuarto de equipajes que hay. Después buscaremos un camping unos kms más adelante.
La idea que llevábamos de cenar en el restaurante del complejo también tenemos que cambiarla por culpa de los escandalosos precios, así que nos hacemos una fideuá de nuestra amiga Gallina Blanca en unas mesas que hay afuera. Tenemos una vista magnífica de un lago. La verdad que este sitio es una pasada. Nos vamos a la cama con la ilusión de subir mañana al mítico Preikestolen. Parece que tendremos suerte y hrá buen día.


18ª ETAPA (24-06-09): Preikestolen - Egersund
Km: 90.5/92.5 (moto/total) Vmed: 73.2 Km/h Ferrys: 7.17 E
Nos levantamos pronto y nos apretamos un desayuno nórdico que ni los más viejos del lugar (está incluido en el “módico” precio). Comenzamos la ascensión a eso de las ocho y veinte. Hace un día magnífico. Nos sorprende ver algunas personas que ya bajan. Grandes madrugadores ha dado la historia, estos entre ellos. Nos dijeron que son dos horas de subida, pero creemos que es un promedio que incluye gente mayor y todo. Nosotros lo hacemos en una hora y 35 minutos, y no estamos de ir al monte. Hay tres repechos duros, que resultan ser más duros en el descenso. El resto es llevadero. Nos confundimos y hacemos la subida con agua con gas. Horrible. Aun así, lo que vemos arriba compensaría hasta la más dura de las ascensiones. Hay más de 600 metros de altura entre esta plataforma de unos 20*20 metros y Imagen
el Lysefjorden., totalmente “a cuchillo”. Apenas hay gente a esta hora. No se puede explicar Imagen
lo que es estar en un sitio tan alucinante como este solo con palabras y un par de fotos. Me imagino lo que tienen que sentir los alpinistas cuando llegan a la cumbre, salvando las distancias claro, porque esto no deja de ser un paseo. Lo que desde aquí se puede contemplar Imagen
le cambia a uno la expresión de la cara. Tras una hora de total alucine iniciamos el descenso, que resulta, al menos para mí, mas duro que la subida. Las rodillas y los pies sufren más. Ahora ya sube una auténtica peregrinación de gente. Bastantes son españoles. Les damos ánimos, porque de verdad merece la pena el esfuerzo. Llegamos a la base satisfechos a más no poder. Nos cambiamos de ropa, cargamos la moto, y ponemos rumbo e Egersund. Hoy no queríamos coger la moto, pero no nos queda más remedio. Tenemos que esperar casi media hora por el mismo ferry de ayer, para regresar a la E39. En la espera, charlamos con una pareja de moteros de allí, que llevan sendas Harleys. El hombre nos aconseja hacer mañana el recorrido entre Egersund y Flekkefjord por la costa. Es la llamada “antigua carretera del mar del norte”. Tenemos hasta las 16:30 para hacer los 215 kms más o menos que nos separan de Kristiansand, donde cogemos el ferry a Dinamarca, con lo que hay tiempo de sobra. Creo que aceptaremos su consejo.
En menos de nada nos presentamos en el camping de Egersund, nos comemos el bocata de lomo que estaba reservado para el púlpito, pero que tras el superdesayuno no hizo falta, y nos vamos a visitar el pueblo. Es muy bonito y tranquilo, y hay muchas embarcaciones de recreo. Imagen
Lo pateamos un rato, compramos para la cena (pues las provisiones ya escasean) y nos enchufamos un cervezón en una terraza del muelle. Hace una tarde de lujo. Nos vamos al camping y nos preparamos una cena a base de roast beef frío (tipo embutido, que está buenísimo), queso y fruta, y a descansar. Las piernas (al menos las mías) se resienten del esfuerzo. Mañana esperemos estar totalmente recuperados.
Última edición por Astourer el 06 Jul 2009, 20:59, editado 1 vez en total.


ALGO QUIERE LA CONEJA ... CUANDO MUEVE LAS OREJAS
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19ª ETAPA (25-06-09): Egersund - Aalborg
Km: 290.9/428.9 (moto/total) Vmed: 63.2 Km/h Ferrys: 132.16 E
Salimos temprano de Egersund, a sabiendas de que hoy dejaremos atrás este maravillosos país. Hemos decidido seguir el consejo del colega de la Harley de ayer, y nos vamos por la costa, por la antigua carretera del mar del norte. Seguimos viendo lugares muy bonitos, Imagen
playas, embarcaderos (algunos de los cuales están incluso atechados)… Llegamos a Flekkefjord, un pueblo ya bastante grande, precioso, y con mucho orden. Vemos barcos de tamaño muy respetable en el puerto. A partir de este punto, rodamos de nuevo por la E39, y la volvemos a dejar para adentrarnos en la península de Lindesnes. Es el punto mas meridional de Noruega. Nos encontramos allí un bonito faro al que está permitido subir, una tienda de souvenirs y un curioso cartel que nos indica a que distancia está de aquí Cabo Norte. Largo Imagen
país este. Desde lo alto del faro la vista es relajante. Hay poca gente y la mar está totalmente Imagen
en calma. Nos da que pensar haber estado apenas hace unos días en el otro extremo, y no solo desde el punto de vista geográfico. Hace calor aquí hoy, y la sensación de verano va en aumento. Seguimos ruta. Retomamos una vez más la incombustible E39, que nos lleva hasta Kristiansand. Vamos a sacar los billetes del ferry, y como faltan casi cuatro horas para la salida, nos vamos a ver un poco la ciudad. Tiene mucho movimiento, y hay una especie de feria, con sus chiringuitos de un montón de paises, y una carpa donde hay grupos de gente bailando. Parece un concurso, y las coreografías son graciosas. La edad de los bailarines oscila entre los 20 y los 65 años mas o menos. La gente aplaude el esfuerzo sinceramente. Damos una vueltecilla por la parte mas comercial de la ciudad, y volvemos hacia la zona de embarque del ferry, donde hay unas mesas muy majas. Nos pegamos una buena comida al solecito. Ya sobra toda la ropa. Se va llenando el lugar de vehículos de todo tipo, lo que nos hace pensar en el tamaño del barco en cuestión. Allí vamos pasando el rato charlando con unos y con otros. La mayor parte de los moteros son alemanes, pero conocemos a una pareja de Suiza que viaja en una Ducati Multistrada. Nos trae muchos recuerdos del maravilloso viaje del año pasado. Subimos por fin la moto al barco y la amarramos bien.
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Hacemos gran parte del viaje (140 km que este bicho se come en apenas tres horas y cuarto) Imagen
en cubierta. Nos da mucha pena dejar Noruega. El viaje en este artefacto es agradable, no da la sensación de moverse. Así da gusto. Poco antes de llegar, cenamos en el barco, salmón y patatas gratinadas a un precio muy razonable. Hay un súper enorme a bordo, con todo tipo de productos, y debe estar libre de impuestos, porque la gente sale de allí con unos carros a rebosar. Desembarcamos en Dinamarca y seguimos ruta hacia Aalborg, donde nos presentamos en una hora más o menos. El camping es una mierda, y la cabaña también. No hemos encontrado nada de esta dejadez en Noruega, y la vuelta a convivir con la escasez de limpieza en lugares públicos se hace dura. Mañana solo tenemos por delante muchos kms de aburrida autopista. Debemos descansar.


20ª ETAPA (26-06-09): Aalborg - Frankfurt
Km: 979.5 Vmed: 102 Km/h
Hoy tenemos como meta robar la mayor parte de kms posibles al trayecto que nos queda hasta casa. Tenemos que estar en Hamburgo a eso de las doce, donde nos esperan con un flamante neumático trasero. Llegamos en el horario previsto, tras 450 km con un aire lateral bastante respetable. En Motbox Stappelfeld nos espera Dirk, el dueño del concesionario. Les dice a los mecánicos que se pongan con nuestra moto cuanto antes, y así lo hacen. En la tienda está Maurice, un francés que curra allí, y que nos ofrece café. Pasamos allí con el un buen rato de charla de lo más agradable. Imaginamos que venderá motos, pero allí no entra nadie, y el tío tiene tiempo para hacernos la espera más llevadera, entre anécdotas de sus viajes en moto por España y otras historias. Le cuento los problemas que hemos tenido para conseguir la puta rueda, que no nos la querían solicitar por teléfono hasta que hablamos con Dirk. Nos comenta que este hombre es menos cuadriculado de lo habitual por estas tierras. Pasa escasamente una hora y la moto está lista. Les volvemos a dar las gracias un millón de veces. Le digo a Maurice que les mandaré una foto nuestra con la moto de cuando llegamos a Cabo Norte, para que la pongan en un panel que tienen allí lleno de fotos de moteros. Esperan la foto, y nos dicen que por supuesto tendrá un buen lugar en esa pared. Que pasada encontrarse a gente así por ahí, capaz de solucionarte un problema y con las mismas, invitarte a una café y echar un rato agradable. Un 10 para Motbox Stappelfeld.
Seguimos ruta, y pensamos parar en Kassel, pero llegamos allí a las 17:00. Le echamos un poco de todo al asunto y decidimos seguir hasta Frankfurt. Nos alojamos en un Etap de las afueras. Tiene un McDonalds al lado. Fast food y a la cama. No sabemos como es esta ciudad. Mil kilómetros no nos lo permiten. El cansancio va pasando factura.


21ª ETAPA (27-06-09): Frankfurt - Montpellier
Km: 993.3 Vmed: 103 Km/h Peajes: 29.7 E
Hoy en teoría no hay que hacer ninguna parada fuera de lo común. Vamos a buen ritmo, pero aun así nos adelantan coches a velocidades de vértigo. Cuando subimos por la otra parte de Alemania no era tanto así (también es cierto que había muchas obras), pero por aquí es una pasada. Pese a todo, hay mucho tráfico. Debe ser operación salida. Vamos mucho rato casi diría que paralelos a la frontera con Francia por la zona de Estrasburgo, hasta que ya pasado Freiburg entramos por fin en territorio galo. Por esta zona de Francia las autopistas son más abiertas, y se puede ver el paisaje. Tenemos el cerebro repleto de imágenes de Noruega, y no queda apenas hueco para esto. Conocemos en uno de los repostajes a una pareja de alemanes de cincuenta y pico años que viajan en una Fazer y en una CB 500. Ella nos cuenta que se sacó el carnet a los 50, con un par. Los sueños hay que intentar llevarlos a cabo en cuanto se pueda, nunca es tarde. Son mas majos que el copón. Van a Mallorca, y nos dicen que les gustaría hacer el viaje a Cabo Norte el año que viene. Les deseamos toda la suerte del mundo y nos despedimos. Hay que seguir ruta. En otra de las paradas, comemos una ensalada prefabricada y un sándwich, mientras deliberamos sobre si nos ponemos o no los trajes de agua. Arriesgamos, y aunque nos caen un par de tormentillas de verano de unos 5 minutos, merece la pena por no pasar por el calorazo que dan los plásticos. Pensábamos dormir en Valence, pero llegamos a las cuatro, y se ve que aun no hemos tenido bastante. En unas dos horas y media más nos plantamos en Montpellier, y nos alojamos en el Ibis, que está muy céntrico. Tras una ducha, nos vamos a la Place de la Comedie, en pleno centro de la ciudad, a enchufarnos esa cerveza que nos hemos ganado con creces. Esta lleno de gente. La tarde es espléndida. Hay un chino en un extremo de la plaza, y pensamos que después de unos dos años que hace que no nos dejamos caer por uno de estos, hoy puede ser una buena alternativa. Tras la cena nos vamos a descansar. Mañana, 220 km de nada y en casa.


22ª ETAPA (28-06-09): Montpellier - Roses
Km: 228.0 Vmed: 96.0 Km/h Peajes: 10.85 E
Nos pegamos un desayuno de esos que se funde el misterio. Queremos llegar a casa temprano, de forma que nos parezca al menos que el domingo es de descanso. Mañana habrá que currar, y la verdad, no apetece. Llegamos a Roses a eso de las once y el calor, que ya desde primera hora se ha hecho presente con ganas, ahora ya aprieta de lo lindo. Menos mal que corre un poco de brisa y se está a gusto. Nos bajamos de la moto y nos abrazamos. Estamos en casa y Imagen
esta experiencia ya no nos la va a quitar nadie. Ha sido un viaje maravilloso, con sus momentos mejores y peores, pero maravilloso. Miro mi moto. Ahora ya no brama. Tiene más mierda la pobre que la barriga de una burra. Si pudiera oírme le diría: ¡con dos cojones!
Una vez en casa , nuestros ojos denotan algo de tristeza y cansancio, pero un poquito más abajo, nuestra sonrisa no se borra, y mas abajo aun, grabado a fuego, en el corazón quedará esta aventura para siempre.
Última edición por Astourer el 06 Jul 2009, 22:18, editado 1 vez en total.


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