que no paran de rondar por mi confusa cabeza.
El atropello que sufrí el pasado jueves me ha debido de poner en marcha algún mecanismo y pienso lo frágiles que podemos llegar a ser, aunque la moto sea muy grande y pesada, siempre habrá un jilipoyas que dirá que no te ha visto y tu con tu cara de asombro, asustado, acojonado, etc., etc. te harás cruces de cómo puede haber personas tan bobas que tenga permiso de circulación.
En un momento ves todas tus ilusiones tiradas por los suelos, destrozado el capricho que más quieres y que con más ilusión as cuidado para regocijo tuyo y de los tuyos, y eso yo que no sufrí ni un rasguño ni golpe ni na de na, no paro de pensar en los compañeros que han corrido peor suerte que la mía, por suerte existen seguros que normalmente cubren estas gastos, pero el sueño roto de una salida, una reunión con los conpis, tener que aplazar un viaje, o simplemente el ver tu moto rota y tirada por los suelos … eso no se paga con dinero, eso son los sentimientos.



