Rozando los pies con los baldosines mojados por operarios de limpieza.
La mente echa una maraña de pensamientos y recuerdos, la verdad es que la mayoria son para olvidar,
pues no soy un tipo con mucha suerte.
Sigo andando por la acera con la vista un tanto inquieta, observando todo lo que me rodea y me fijo en
un luminoso de un bar, o taberna, no se, me acerco, me paro delante de la entrada y levanto la mirada
al luminoso, esas luces parpadeantes me atraen, como si me imnotizaran, paso un rato mirandolas, sin darme cuenta que la vida sigue a mi alrededor.
Unos instantes despues, como si me desconectaran, bajo la mirada y entro en el bar.
El local, la verdad, no es de mi gusto, un poco oscuro y poco ventilado, lleno de humo, no habia mucho personal 6...7 personas, pero no puedo concretarlo, pues como digo no habia mucha luz.
La barra un poco…no, bastante vieja y destartalada, y el camarero, barba de una semana, pelo grasiento y con tatuajes por diversas partes de sus brazos y pecho, los del pecho se ven parcialmente, pues lleva una camiseta de hombreras sucia.
Me siento en un taburete y de inmediato se acerca y me pregunta con voz desgarrada y poco amable ¿Qué va a tomar?
Un vaso de leche, por favor.
Inmediatamente con media sonrisa me contesto…
El machote la quiere desnatada?
La verdad es que note el tono de guasa, pero no desisti.
Por favor entera, pero si hay algun problema, me marcho por donde he venido.
Se hizo el silencio durante unos instantes y desde el fondo del local, una voz dulce y clara dijo:
Que hay de malo que el señor quiera leche? Cual es el problema?
Me gire en el taburete y dirijo mi mirada a donde creia que salio esa deliciosa voz, solo logre ver una silueta sentada en una mesa, debido a lo oscuro y tenue del local.
Me levante y me aproxime a la mesa, atravesando un mar de sillas y mesas, y según me acercaba, iba descubriendo los rasgos de una mujer, joven, guapisima, un cuerpo diez.
Pechos prominentes y la cara…la cara perfecta, ojos grandes verdes, labios carnosos y de un rojo imtenso, su pelo rubio, ondulado, como los campos de trigo, dorados, como mecidos por el viento.
Estaba poseido, embrujado por tanta belleza.
Me arme de valor y la dije:
Señorita, estoy sorprendido, una belleza como usted ha salido en defensa mia, yo, un don nadie que ni si quiera ha sabido plantarle cara al garrulo del camarero, me permitiria invitarle a un vaso de leche?
………….Continuara…………
P.D. Dependiendo del numero de ventas, asi seguire con nuevas entregas.


